Y nada sacaba en limpio de estas cavilaciones; y no sacándolo, ni su incipiente escepticismo filosófico, ni el recuerdo del muy viejo de su padre, ni sus propias impresiones adquiridas delante de la causa de sus desvelos, eran parte á evitar que el orgullo sectario se le rebelase y le indujese á creer que la culpa de la obscuridad no estaba en su ceguera, sino en Águeda, que, á pesar de su talento, creía en brujas todavía.
Con lo cual, si su razón ganaba un punto, perdían la partida sus deseos. ¡Y vuelta á empezar, y vuelta á no salir del atolladero!
Una idea le asaltó de pronto la mente. La acogió con afán, y se lanzó como un cohete al cuarto de estudio de su padre. Se acercó á la librería, como el sediento á la fuente; clavó los ojos anhelantes en aquellas apretadas filas de volúmenes de todos tamaños y colores, y fué leyendo, uno á uno, todos los rótulos de sus tejuelos. ¡Nada faltaba allí! Á los tratados heréticos de Arnaldo de Vilanova y Miguel Servet, médicos entrambos, seguían los materialistas del siglo pasado, Dupuis, Holbach, La Mettrie y Cabanis, y á éstos y á otros tales, los positivistas contemporáneos, Comte, Littré, Stuart Mill, Bain, Herbert Spencer y algunos más ejusdem fúrfuris; y en lugar preferente y más al alcance de la mano, ostentábanse la Antropogenia, de Haeckel; la Historia del desarrollo intelectual y los Conflictos, de Draper; Fuerza y materia, de Büchner; Pensamientos sobre la muerte, de Feuerbach, y La Razón pura, de Kant, con otras razones no menos al caso, de otros tales filósofos críticos.
¡Hermoso acopio de viento para las llamas que estaban devorando al pobre chico! ¡Ni por curiosidad había allí un libro medio ortodoxo!
Maldijo la ocurrencia de su padre, y renegó de las herejías de toda su casta.
—¡Eso —dijo, pensando en lo grave de su empeño— es tan imposible como hacer una raya en el agua!
Y como, al revés de lo que dice el proverbio, por Roma iba á todas partes, fuése con el pensamiento á Valdecines, de donde rara vez le separaba, y con el cuerpo insensible y perezoso al retiro de su habitación.