—Si no se guarda, no esperaremos á que venga nuestro tío para hacer lo que debamos... Y ahora vete á correr por el jardín, y entiende que desde mañana vas á comenzar tus lecciones interrumpidas.

—¡Tan pronto!

—Más de dos semanas has tenido de vacaciones.

—¡Y bien tristes!

—Por lo mismo nos conviene á las dos volver cuanto antes á esas tareas. Así nos distraeremos.

—Adiós —dijo Pilar besando á su hermana en la tersa mejilla.

—Adiós, hija mía —contestó Águeda estrechando á la niña contra su pecho y dándola un beso en los rizos de la frente.