—Ni yo le he faltado á usted...

—Á ver si hay en este palacio, si le parece poco posada, quien me dé de cenar. Eso es lo que pido, y para después, una cama. ¿Lo tiene usted, señora? ¿Sí ó no?

—¡Eso es injuriarme!

—¿Lo tiene usted? ¿Sí ó no?

—¡Pues no he de tenerlo? ¿Con quién se le figura á usted que está tratando?

—Pues venga cuanto antes, y no se meta usted en más honduras.

—¡Es que tiene usted unas cosas!...

—¡Yo tengo todo lo que necesito, señora!

—¡Y unas demasías!...

—En cuanto usted se largue de aquí, no me sobrará nada.