Esa pálida de yerta fisonomía, que cierra los ojos en éxtasis siempre que la precipitan en el torrente impetuoso de algunos compases de wals;
Aquella pequeñita y ligera de chispeante mirada, que busca á hurtadillas la de su acompañante cuando la mece, casi sobre su rodilla, en los bamboleos de una schotisch... y tantos, y tantísimos otros ejemplares que pasan ante vuestros ojos entre las confusas turbas de un salón de baile, ¿no os dicen en sus especiales actitudes que en todo piensan entonces menos en que van saltando?
Si no me llamaran cruel, haría una pregunta al marido tolerante.
¿No has notado alguna vez, al retirarte de un baile, que tu hermosa costilla está taciturna, áspera y desabrida contigo?
Como me vas á contestar que sí, me tomo la libertad de explicarte ese fenómeno, aunque me llames entremetido.—Todo ese despego significa que has perdido mucho en la comparación que de ti ha hecho con los que en el baile la han acompañado; significa que le pareces feo, tonto y ridículo, aunque seas bello, discreto y elegante; porque... está probado que en las comparaciones que hacen las mujeres salen perdiendo siempre los maridos, y en el baile se compara como en ninguna otra parte.
Pero ¿á qué cansarnos en traducir el pensamiento de la mujer en el baile, con deducciones más ó menos lógicas? ¿Hay más que consultarnos á nosotros mismos?—La proximidad del hombre á la mujer, cuando con ella baila, hace casi idénticas las situaciones de entrambos: si el primero se quema, no debe estar muy lejos del fuego la segunda.
Pues bien: el hombre busca siempre, para su pareja, la mujer de mejores formas, más amable y menos escrupulosa.
Lo que esto quiere decir, me excusa de lo que callo por respeto á vosotras, que, dicho sea de paso, me arañaríais de buena gana si me tuviérais á mano.
Pero sospecho que, por lo crudo de esta aseveración, sois capaces de recusarme por apasionado. Lo cierto es que pocos se han atrevido á hablar tan claro en tan revuelto asunto. Veamos si hallo una razón que no tenga vuelta.
El baile es una sociedad como otra cualquiera, regida por leyes especiales y con sus costumbres propias.