Yo he bailado también; pero preguntándome con horror á cada vuelta:
¿Me casaré yo algún día?
Y si me caso, ¿habrá bailado mi mujer?
¿Llegaré á tener hijas?
Y si las tengo, ¿dejaré que me las bailen?
Temiendo ser tan padre y tan marido como todos los demás, he escrito estos renglones: quiero tenerlos delante de los ojos cada vez que mi ceguera de marido y de padre vaya á hacerme merecedor del castigo á que condeno á todos los mansos del gran rebaño de la sociedad danzante.
1853.