—No, señor: «á la zorra candilazo», que dijo el otro—replicó el tío Merlín.—Aquí va á ir de pillo á pillo. Puede usté decirle que traiga el reló, pero firmando un papel.
—¡Á ver, á ver! …—murmuraron sus convecinos, llenos de curiosidad.
—Escriba usté, secretario—dijo á éste el alcalde;—que la cosa tiene que ver. Dite usté, tío Merlín.
Éste, después de rascarse mucho la cabeza, colocó sobre el garrote sus dos manos, sobre ellas la puntiaguda barbilla, y con los ojos radiantes de malicia y de satisfacción, empezó á dictar al secretario lo que, entre un aluvión de carcajadas y después de cien enmiendas y al cabo de media hora, decía al pie de la letra:
«Digo yo, don Fulano de Tal, que por mí y por todas las generaciones y herederos que pueden venir detrás de mí y por todos mis cuatro costados; he recibido del Ayuntamiento de … el valor del reló de la torre de su iglesia, traído por mi conducto y á mis expensas.
»Item.—Que me comprometí á ponerle por mi cuenta en el juriaco que ocupa.
»Item.—Que señalo una cantidad de dos mil reales al año para gastos que el infrascrito reló preduzca, ó arroje de sí mesmo, ó séase para su manutención y conservación.
»Item.—Que si algún día la torre se viene abajo en mis días ó en los de todas las generaciones y herederos que puedan venir detrás de mí y por todos los cuatro costados, yo y ellas nos comprometemos á hacer otra torre nueva ú otra iglesia, si el ayuntamiento lo tuviere por conveniente.
»Item.—Yo y las dichas generaciones y herederos nos comprometemos á pagar todos los pleitos que por causa del reló resulten en el lugar, ó en las inmediaciones, y á no hacer reclamación alguna al concejo de … por conceuto del reló ni otro alguno.
»Así lo quise; y, para que conste, lo firmo en … á tantos de Julio, etc.»