Cuando al día siguiente se despertó el madrileño, su primer recuerdo fué para el aldeano; y, en su consecuencia, la primera pregunta á su amigo, en estos términos:
—¿Le entregaron el dinero?
—No—contestó el mayorazgo.
—Caramba, lo siento mucho….
—Bah…, no te apures … y, por de pronto, lee este papelito que me ha entregado para ti el alguacil del concejo.
Tomó el huésped, lleno de sorpresa, el papel, y leyó en voz alta lo siguiente:
«Alcaldía constitucional de….
»Por la presente, y á estancia del vecino Cleto Rejones, se cita á juicio verbal para mañana á las tres de la tarde, en la casa-concejo, al señor don Fulano de Tal, sobre pago de desprefeuto de ojeutos naturales, esistentes en una propiedad lindante al vendaval con su casa, y cerrada sobre sí á paré seca, y de cuyos ejeutos alimentivos está dicho Cleto Rejones acaeciendo.—El Alcalde constitucional, Trebucio Canales del Garojo.»
FOOTNOTES:
[Footnote 7: Cerdos.]