CLETO.—Tocante á eso, digo, señor alcalde….

ALCALDE.—Calle usté el pico.

CLETO.—De modo que como usté me manda….

ALCALDE.—Mando, sí; pero en acabando yo de hablar. Exponga Cleto
Rejones su particular.

CLETO.—¿Hablo?

ALCALDE.—¡Bárbaro! ¿Pues no me oyes?…

CLETO.—De modo que como usté me dijo….

ALCALDE.—¿Cantas…, ó te condeno?

CLETO.—Pos canto y digo.—Yo tengo, en primeramente, un güerto cerrado sobre sí y á paré seca. Resulta de que esta paré del güerto que yo tengo, se vino abajo por un lado, quedó un juriaco abierto, y entraron por él dos de la vista baja, con perdón de ustedes. Resulta de que estos animales jocáronme el güerto y me asolaron la probeza que en él tenía…, y resulta de que pido y reclamo que se me reconozca el daño y se me pague.

ALCALDE.—Pues es muy justo que se te pague, porque la paré no debió haberse caído. (Mirando de reojo al madrileño.) Y al menos que denguno la haiga aboticao….