El Lebrato y el cura lanzaron un grito. El Josco se echó hacia atrás, pálido como la pechera de su camisa; y los tres contemplaron, consternados, cómo se enrojecían las espumas del agua que batía las peñas entre las cuales había desaparecido don Baltasar.

El cura volvió á hincarse de rodillas; y mirando al cielo le elevó esta súplica, como recomendación del alma del desdichado:

Súscipe, Domine, servum tuum in locum sperandæ sibi salvationis a misericordia tua.

Era imponente y aflictivo aquello; y aún lo fué más cuando al ver los del barquichuelo flotar el largo pedazo de cuerda que había caído á la mar con el mísero despeñado, se lanzaron, con riesgo de sus vidas, á cogerle; y tirando de él don Alejo y remando los otros dos hacia afuera, apareció, casi á flote y remolcado por la barquía, el ensangrentado cadáver con el cráneo deshecho y los miembros destrozados.

Polanco, agosto-octubre 1888.


ÍNDICE

Páginas.
[I.]—«Ré» en la Arcillosa.[5]
[II.]—El conflicto de Pedro Juan.[27]
[III.]—Adónde fué á parar la segunda sarta de peces.[43]
[IV.]—«Ese hombre».[61]
[V.]—Continuación del anterior.[81]
[VI.]—Varga abajo y varga arriba.[101]
[VII.]—Cuentas de familia.[111]
[VIII.]—El médico don Elías.[123]
[IX.]—Las cosas de don Elías el médico.[147]
[X.]—Por dónde flaqueaba el Berrugo.[177]
[XI.]—Las lunas del Josco.[197]
[XII.]—En qué manos andaba Inés.[213]
[XIII.]—La obra de Marcones.[227]
[XIV.]—El cura de Robleces.[247]
[XV.]—El pleito del profesor.[265]
[XVI.]—El fallo de la educanda.[281]
[XVII.]—El agosto del Berrugo.[301]
[XVIII.]—Vuelta al pleito de Marcones.[325]
[XIX.]—El caballero del altar mayor.[345]
[XX.]—Quién era él.[357]
[XXI.]—Arroz y gallo muerto.[377]
[XXII.]—Examen de conciencia.[405]
[XXIII.]—Corrida en pelo.[427]
[XXIV.]—Leña al fuego.[449]
[XXV.]—Anales de tres semanas.[469]
[XXVI.]—La puchera del Lebrato.[483]
[XXVII.]—Luz y tinieblas.[505]
[XXVIII.]—En el fondo del abismo.[523]
[XXIX.]—El poder de una idea.[537]
[XXX.]—Cosecha de tempestades.[557]
[XXXI.]—«Por do más pecado había».[581]