—¿Peste, quizaes?

—Mucho peor: cateclismo.

—¡Cateclismo!... Ya lo dijistes; pero ¿qué es ello?

—Juego central, á lo que paece; terremoto al resultante.

—¿Terremoto dices?

—Como lo oyes. Mete miedo aquello. ¡Zas, zas! Abajo una casa. ¡Zas, zas!... Al suelo media docena de ellas. ¡Golpe acá!... La iglesia á tierra. ¡Golpe allá!... La casa de Ayuntamiento.

—¿Y las gentes, hombre?

—Las gentes, según la suerte respetive. Unas, soterrás en vida; otras, muriéndose de hambre, con lo puesto, á campo raso.

—¿Y eso es terrimoto?

—Temblío de la mesma tierra.