Al tomar agua bendita
Despídete, compañera:
El primero de casada
Y el último de soltera.
«Donde se ve que no anduvo la musa cerril muy atenta á enlazar el sentido de los dos últimos versos del cantar con el de los anteriores.
«Después de las ceremonias de ritual y de la misa, en que comulgan los novios, ya «amarrados al yugo pa sinfinito», vuelta á la calle la procesión, con nuevos cánticos de las mozas, al mismo andar del son cadencioso de las panderetas, y con los propios relinchos de los mocetones y las propias salvas de las escopetas de antes.
«Esta vez se dirige la pintoresca y alegre comparsa al domicilio del novio; es decir, al de sus padres; y en cuanto llega á él entre la vibrante curiosidad del vecindario de la barriada, detiénese enfrente de la puerta, y cantan las infatigables mozas de este modo:
Señora doña... Fulana,
Salga á recibir su nuera,
Y trátela con cariño
Y tenga cuidado de ella.
«Y la invocada suegra, vestida con los trapos domingueros, y descolorida por la emoción que es de suponerse, sale, en efecto, y toma de la mano á su nuera, bésala en una mejilla, y la conduce á su casa, á donde la siguen primeramente el novio y los padrinos, y después todo el cortejo, si cabe adentro, y aunque no quepa muy holgado. Entonces, puesta en orden la muchedumbre en la pieza más grande y de mayor respeto, y cada cual en el sitio que le corresponde según el papel que desempeñe en aquella verdadera solemnidad, los recién casados se arrodillan delante de la conmovida mujer, que permanece á pie firme, y la dicen:
«—Le pedimos el su perdón, si la hemos ofendido en algo.
«Á lo que responde ella:
«—Perdonados estáis.
«Y les tiende las manos para que se levanten.