—¿Á cuál?—preguntó Silda.
—Á la de unos tíos de Muergo.
—¿Cómo se llaman?
—Tío Mechelín y tía Sidora.
—¿Los de la bodega?
—Creo que sí.
—Y ¿esos son tíos de Muergo?
—Por lo visto.
—Buenas personas son... pero ¡están tan cerca de los otros!
—Dice pae Polinar que no hay cuidado por eso.