—De la mejor que se conoce.
—Pues eso es lo esencial para los que venimos a bañarnos por necesidad. Y, a propósito: yo quisiera ver al médico del establecimiento. ¿Andará por acá?
—Cabalmente está ahora en la galería... Mírele Vd.
—¿Quién es?
—Aquel señor de la barba negra que está hablando con otro joven delgadito.
—Pues voy a verle antes que alguno le comprometa... Conque, amigo, muchas gracias por todo, y hasta mañana; porque yo desearía bañarme con Vd.
—Si estoy desocupado entonces, con mucho gusto.
—Pues lo dicho, dicho.
—(Como yo te eche la zarpa, menudo remojón vas a chuparte... ¡Yo te diré de qué lado viene la mar!)