—¡Hombre! Como ese que hace coplas. ¿Son ustedes parientes, por si acaso?
—Sospecho que no.
—Es que es paisano mío ese Zorrilla, y podría Vd. serlo también.
—Pues hágase Vd. la cuenta de que no lo soy.
—Vaya, pues lo siento; porque cuando se halla uno con gente de la misma tierra, le parece que no ha salido de casa... Pero es igual, con tal que la salud... Pues yo quería consultar sobre la mía.
—Vd. dirá.
—¿Cuántos baños cree Vd. que debo tomar yo, de cuánto tiempo y a qué hora?
—Si Vd. no me dice antes por qué los necesita...
—Pues por la salud.
—Ya lo supongo; pero la salud se quebranta por mil causas; cada causa puede dar origen a una enfermedad, y cada enfermedad necesita un tratamiento determinado.