No obstante, su llanto no fué estéril: la cuerda más sensible de aquella alma había vibrado ya, y sus ecos misteriosos hallaron pronto y cariñoso refugio en el corazón.
Cuando la humana naturaleza sufre tales sacudidas, el tiempo sólo basta ya para conducir el vacilante espíritu al término que anhela, al centro que necesita.
Nada dijo Mazorcas á Verónica de la retirada de su padre; por el contrario, y con el fin de no turbar la alegría de la recién casada en un momento tan crítico, al notar aquélla la ausencia de don Robustiano, la hizo creer que éste se había recogido á descansar en la habitación que se le tenía allí preparada.
Siguió, pues, la boda tan animada como al principio; y llegó la noche, y se encendieron hogueras en el corral, y continuó la gente danzando y riendo hasta cerca de las diez. Entonces dió Toribio espita á un barril de exquisito aguardiente, y con esta sosiega despidió á la muchedumbre, que bien necesitaba ya el reposo de la cama. Hubo cantares y música otra vez, pero con una desafinación insoportable; vivas y plácemes á los novios, á don Robustiano y á Toribio; despertaron los concejales, el maestro y comparsa, que roncaban sobre la mesa de la sala; desalojóse ésta, quedó el corral desierto, recogióse lo que se pudo de la cacharrería y demás zarandajas del festín de abajo, fuéronse las guisanderas, volvió á reinar el orden y el silencio en casa del rico jándalo, retiróse éste discretamente, y...
El que quiera saber más que vaya á Salamanca; pues yo hago aquí punto y tiendo, como dicen los novelistas finos, un velo sobre los restantes acontecimientos de aquel día de imperecedera memoria entre los vecinos del consabido pueblo, de cuyo nombre, vuelvo á repetirlo, no quiero ni debo acordarme.
VI
Al llegar aquí y á punto de dar fin á la presente historia, necesito que el lector suponga que han pasado ocho años desde los sucesos que dejo referidos. Hecha esta suposición, vuelva los ojos hacia las personas y las cosas de que venimos tratando, y mucha será su penetración si al primer vistazo las conoce.
El palacio es ya digno de tan pomposo nombre por fuera, por dentro, por arriba y por abajo.
El solar se ha convertido en huerta de ricas y variadas frutas y en ameno y delicioso jardín, y ya no le cierra la pared apuntalada y cubierta de malezas, sino un sólido muro que, á la vez que de resguardo á lo cercado, sirve de base á una elegante verja que permite al transeúnte recrear la vista con lo que está vedado á su mano.
La cintura de castaños es un hermoso parque bordado de caprichosos senderos y macizos de flores y tupido de césped.