—¿Es animal ú persona humana?
—Es semoviente de por sí mesmo y finca imponible en contrebución terrentorial,—contesta Cencio con su aire habitual de importancia.
—Apara, apara... y luego allega á la villa,—refunfuña el desmemoriado tío Ginojo.
—No, señor: es «anda, anda y nunca llega á Miranda».
—¿Y qué sabe uno ónde está Miranda?
—Tiene razón—dice Sabel.—Si fuera la villa lo conoceríamos mejor, y podría ser...
—El mercao,—añade Mari-Juana.
—O la deligencia,—dice Chiscona.
—He dicho que es semoviente de por sí mesmo y finca imponible en contrebución terrentorial,—repite Cencio.
—Pus me doy,—exclama tío Ginojo.