—¿Cómo has dicho, Cencio?
—«Anda, anda y nunca llega á Miranda».
—Hombre, muy arrevesao es... Si dijeras apara, apara... podría ser, pinto el caso... pero eso de anda, anda...
—Anda, anda—repite Pólito dándose puñetazos en la cabeza.—¿Qué mil demonios podrá ser?... ¡Un güey!
—No estás tú mal güey,—dice Cencio.
—Anda, anda—canturrea Gorio...—el batallón de cazadores de Chiclana.
—¡Echa!
—Anda, anda...—suspira el Polido,—será... Vamos, con esta jartura que tengo ni veo el ite de la cosa. Cuatro güevos, dos torrendos y media vara de longaniza me he triscao para cenar...
—Anda, anda—murmura Tanasio.—Hombre, aunque sea mala pregunta, ello ¿es cosa de comer?
—No.