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Apesar del interes que podía tener la ciudad de Jerez, como población fuerte y gran centro de producción vinícola, teníamos mas vivos deseos de navegar el bajo Guadalquivir desde su desembocadura hasta Sevilla. Preferimos, pues, esa via, pero ántes de embarcarnos quisimos conocer las interesantes poblaciones vecinas á Cádiz. Tomando un coche y saliendo del recinto de la ciudad por la carretera que conduce á Jerez, es fácil visitar a San Fernando, Puerto-Real y Puerto-Santa-María.
El paisaje, si se mira hácia el continente, es monótono, por la igualdad del terreno y la naturaleza de los cultivos; pero es pintoresco y animado, si se tiende la vista del lado del mar, sea para reparar en los astilleros de la bahía, donde hay bastante movimiento, sea para echar una rápida mirada á las extensas salinas de San Fernando, cuya produccion es muy considerable y ocupa á un gran número de trabajadores. La sal está monopolizada en España, probablemente para probar á Dios una infinita gratitud por haber rodeado de mares á la península española. Ese monopolio (que le produce al Estado una fuerte renta, no obstante el contrabando) proporciona á los Españoles las inestimables ventajas de comer la sal de sus inmensas costas muy cara y mala, sin que por eso dejen de hacer su negocio los especuladores en grande que explotan el estanco de sales.
La ciudad de San Fernando, separada de Cádiz por fortalezas, murallas y un gran foso marítimo que corta la isla de Leon, está situada hácia el extremo de esta, que se liga al continente por dos puentes. En las cercanías hay numerosos huertos de frutales, y por todas partes se revela en las vastas salinas, los artilleros y las fábricas, la naturaleza de su produccion. Sus elementos principales son: la sal, en muy fuerte cantidad (que se exporta), tierras metalóideas, encurtidos y objetos de fundición y de marina, como de artes y oficios. La situación, de la ciudad es curiosa, por la forma que tiene el canal semi-circular que la rodea del lado del continente y que determina la isla. Tal parece como si dos largas y angostísimas bahías ó lenguas de aguas marinas fuesen á chocarse y confundirse bajo los puentes de Zuazo y Chiclana, que dan paso hácia el interior del pais.
San Fernando tiene semejanzas generales con Cádiz en su estructura exterior, y el aspecto es poco mas ó menos análogo. No tiene otra particularidad que su observatorio astronómico, que es muy inferior al de Cádiz, tan famoso en la geografía española y colombiana. La población de San Fernando alcanza á unos 17,000 habitantes, generalmente laboriosos y ocupados en rudos trabajos de fabricación y artefactos. Los innumerables ventorrillos ó casas aisladas que avecinan á San Fernando del lado de Cádiz tienen un aspecto original y pintoresco; es allí donde se aglomeran los millares de obreros que trabajan en el astillero de la Carraca y en muchas fábricas de las cercanías, formando en algunas horas del dia multitud de grupos tan animados como curiosos. Al pasar por en medio de ellos se siente un fuerte olor de brea, sal y otras materias que revelan desde el primer instante el género de ocupación de estas gentes.
El astillero de la Carraca, especie de población flotante y sólida al mismo tiempo, que se compone de buques, almacenes y vastos talleres, ofrece un cuadro muy interesante, no tanto por el mérito del establecimiento cuanto por el aire de los trabajadores, los edificios, etc. Es en ese astillero, situado en la bahía, cerca de las salinas, como á 1,200 metros de San Fernando, donde España tiene una de sus mejores fábricas navales. Allí se construyen buques de guerra, y aún de comercio á veces, de todos tamaños y condiciones, y se hace el carenaje, así como se trabajan en grande escala lonas para velas, jarcias, cordajes, etc. Millares de obreros trabajan constantemente en ese punto de la bahía y su vecindad, ya en la fabricacion naval, ya en la explotación y fabricacion de la sal. Después se extienden en varias direcciones muchas obras de fortificación, que son en cierto modo los baluartes de Cádiz y del fondo de la bahía.
Puerto-Real, situado en la costa continental, en el fondo de la bahía, es una bonita poblacion de 5,000 almas. La vecindad de la embocadura del Zurraque (al sur) confundido ya con un brazo de mar, y del Guadalete, que entra al norte, en el rincon de la bahía; la estructura moderna de las calles y las casas (generalmente simétricas) y de su muelle y su puerto llenos de pescadores de mariscos y bateleros cargando agua; el cuadro que forman á los dos lados, equidistantes, él astillero de la Carraca y el del «Trocadero» (de uso mercantil) que está al poniente sobre la bahía; la animacion de las gentes y la gracia de los huertos vecinos y las casas de campo,—todo eso contribuye á hacer de Puerto-Real una poblacion pintoresca y alegre. Aquel es el lugar de paseo y descanso para los ricos gaditanos, muchos de ellos poseedores de casas y quintas de recreo en ese punto de la costa española.
«Puerto-Santa-María» es mucho mas considerable. Demora, como he dicho, en el fondo de un pequeño golfo (al nor-oeste de Puerto-Real) cuyas aguas están separadas de la bahía de Cádiz por la península ó lengua de tierra donde se encuentra el «Trocadero». Santa-María, que dista unos 14 kilómetros de Jerez y 21 de Cádiz, es el término de la carretera de Sevilla, y por allí pasa el ferrocarril recientemente concluido. Desde allí se extiende un terreno de imponderable riqueza en viñedos esmeradamente cultivados (así como otros muchos frutales), sea del lado de Jerez, hácia el interior, sea por la costa, en la dirección de Rota (el país del famoso tintilla) y del bajo Guadalquivir. La distancia entre Santa-María y Puerto-Real es tan corta, con el Guadalete de por medio, que en realidad la primera parece pertenecer tanto á la bahía misma como al golfo mencionado. Sus comunicaciones principales con Cádiz se sostienen por medio de vapores que salen de un buen muelle y cruzan la bahía constantemente.
Santa-María es una bella población, con mas de 21,000 habitantes, con mucha actividad y movimiento agrícolas, industrial y mercantil. Yace á la falda de una colina, dominando la márgen derecha del Guadalete, y está literalmente rodeada de huertos y viñedos. Tiene numerosos institutos públicos, bastantes fábricas (principalmente de excelentes licores, encurtidos, sombreros y jabon), y aparte de su fuerte produccion de vinos, cultiva muchas artes y oficios. La estructura general es buena, notablemente su hermosa calle llamada Larga. Se ve allí el tipo de las poblaciones andaluzas, activas y laboriosas en lo general, donde no se revela casi nunca ningún síntoma de miseria ó decaimiento.
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