La España catalana es muy montañosa y de considerable litoral, pero abunda en pequeñas llanuras ó vallecitos. Aunque es muy agrícola (produce mucho vino, aceite y frutas), y bastante minera (carbon de piedra y hierro), es esencialmente manufacturera y comercial, predominando los tejidos en la gran masa de fabricación.
Por último, la España que he llamado galo-céltica (ó mejor dicho, celto-gálica) y que los Españoles denominan «Provincias,» es tan activa en todos los ramos de la produccion, que casi no es posible determinarle un carácter particular. Explota muchas minas (principalmente de hierro); comercia mucho en maderas de sus bosques; sus cambios con el extranjero son muy activos, y especula con la pesca marítima. Pero en realidad la agricultura en todos sus ramos y la fabricacion de quincallería, tejidos, papel y mil objetos, constituyen la base principal o característica de la sitúacion económica. El país es completamente montañoso, por lo cual las vias de comunicacion (terrestres casi en la totalidad) han encontrado poderosos obstáculos.
En cuanto á las condiciones físicas y morales de las razas, consideradas en sus rasgos mas generales, he aquí las diferencias que he notado:
La poblacion del primer grupo es la mas hermosa, robusta, viva, impresionable y voluble. Tiene el aire fanfarron con mucha gracia. Las organizaciones son flexibles, distinguidas, enérgicas y voluptuosas. El sentimiento artístico es universal y profundo. El espíritu religioso no es vehemente. La inteligencia es rápida y brillante, pero poco profunda y sólida, y siempre con tendencias imaginativas. Los caracteres son tan prontos á irritarse como á calmarse; las querellas ardientes muy fáciles; la verbosidad de lenguaje es galante, rica y coloreada, si se me permite la expresion. Apesar del ardor de los climas no hay inclinacion á la pereza. Las costumbres son generalmente libres; las pasiones violentas, sobre todo en Málaga y Valencia; la franqueza es genial. La mujer carece en lo general de timidez. La vanidad no es rara en todas las clases.
La poblacion del segundo grupo (que comprende mas de la mitad de la total de España en el continente) es de un tipo generalmente inferior, ó el ménos bello de los del pais. Las fisonomías son severas y frias, pero sin aspereza, y sus líneas muy pronunciadas. Allí los tipos hermosos no tienen seduccion sino majestad. Inclinacion general á la holganza, y desaseo en los hábitos. Fuertes instintos de mendicidad. El sentimiento de la personalidad mucho ménos vigoroso que en los demas grupos. Tendencia muy notable al misticismo. Ausencia absoluta del sentimiento artístico. Pasion por los vestidos sombríos, y disgusto de lo pintoresco. Los hábitos tienen un poder irresistible. Es la poblacion que habla con mas pureza y elegancia la lengua, con excepcion de los gallegos. Los espíritus son penetrantes, concentrados y maliciosos. El aticismo de lenguaje es general, y se tiene un gusto particular por los epígramas y adagios. La moralidad en las costumbres es muy superior á la de toda la España arábiga. Los caractéres son impasibles ó poco impresionables, pero tenaces; reservados, pero sinceros y leales; muy poco audaces, ó escasos de iniciativa, pero resistentes y de un valor reflexivo.
De la poblacion catalana es poco lo que tengo que decir despues de la descripcion general que hice del tipo, en el capítulo VI, 3ª Parte. En esas organizaciones todo es vigoroso. Es una raza fuerte, fecunda y emprendedora, como todas las que provienen de felices cruzamientos. Su personalidad es tan enérgica; como sólida y severa su probidad. Su valor tan indomable como su espíritu de independencia. La idea del trabajo es allí una religion. Es un pueblo que medita todo lo que hace, calculador por excelencia y poco fanfarron. Los hábitos industriales le han engendrado notablemente el sentimiento artístico, que armoniza con el de la especulacion; pero no el del arte pintoresco y apasionado, sino el del arte serio que entraña una idea. El catalan no tiene de la vanidad sino el resorte fecundo,—el que impulsa al progreso,—porque es altivo, emprendedor de todo y tiene horror á la frase: quedarse atras. El no conoce obstáculos para las cosas útiles: si el mundo no tuviera Ingleses ni Anglo-Americanos, los Catalanes habrían hecho el papel de las razas sajonas en la industria y el comercio.
Por último, la poblacion de las Provincias (fundamentalmente céltica, pero con infusion de razas posteriores) tiene un tipo semi-español y semi-frances en sus costumbres y su industria. Amantes del trabajo y muy hábiles en todas las manipulaciones, el vascongado y el navarro cambian con la mayor felicidad la azada y el martillo por el fusil, si ven sus libertades ó franquicias seriamente amenazadas. Allí nadie se preocupa preferentemente con la situacion política de la nacion: la cuestion principal es la libertad personal, en armonia con el interes del distrito. El trabajo es la única manera de ser del hombre que el vascongado comprende. Le tiene tal apego á su libertad, á su personalidad de raza, de país y de individuo, que conserva su lengua propia á despecho de todo. A semejanza del catalan, es emprendedor, y cosmopolita en caso necesario. Siempre se le ve celoso de conservar y ejercer su iniciativa en toda obra de actividad social. Paciente y tenaz, poco entusiasta, gusta de encerrarse en su individualidad para hacer las cosas con aplomo,—lo que no le impide servirse siempre de la asociacion para todo lo que requiere fuerzas colectivas y poderosas, ó una accion beneficente.
Las consecuencias naturales de todos esos rasgos caracteristicos se notan en al condicion social diferente de loa cuatro grupos que componen la España continental. Sin desconocer algunas excepciones puramente locales, ó que se manifiestan en las clases sociales mejor educadas, las reglas generales no son ménos fundadas, y pueden ser resumidas así:
En la España que fué profundamente modificada por los Arabes ó Moros, está reunido casi todo lo que la sociedad española ha producido de mas bello, grande, rico y sublime en materia de bellas artes. No hay un palmo de terreno aprovechable que no esté sometido al cultivo. Los trabajos industriales indican mucha habilidad y feliz inspiracion. El arte de al irrigacion es generalmente conocido y practicado can acierto. Donde la propiedad territorial no está algo dividida (y esto es raro), la poblacion la suple con la propiedad mobiliaria, sea en la agricultura, la industria pecuaria, la pequeña fabricacion, etc.; de manera que la masa de prolatarios es relativamente bien reducida. La tendencia á la posesion de algo es muy general, y con ella los instintos y hábitos de independencia. Las poblaciones son poco ó nada supersticiosas. La mendicidad no existe sino en muy pequeña escala, y eso, reducida á las grandes ciudades; en ningun caso proviene de los instintos de la raza árabe, sino de causes económicas y de las antiguas tradiciones monacales. Allí hay verdadero bienestar en las masas, en cuanto es posible en el estado actual de las sociedades. El liberalismo es genial en todas las poblaciones. El movimiento económico es muy activo en todos los ramos de la produccion. Las gentes aman la pulcritud y la elegancia. En una palabra, la España morisca, con un territorio muy inferior á la mitad del de la España gótica, y una poblacion igual al 66 por ciento de la misma, es por lo ménos cuatro veces superior en movimiento social, riqueza, bienestar y civilizacion.
Al contrario, esa España gótica, que abarca mas de la mitad del territorio y de la poblacion continental, y que contiene tan fértiles y vastas llanuras y alti-planicies, vegeta en la inaccion y la pobreza (con raras excepciones); se complace en al aislamiento, sin interes por las comunicaciones; tolera en todas partes la mugre y la incuria; está literalmente repleta de mendigos, manteniendo la mendicidad como una institucion; tiene una asombrosa profusion de iglesias y antiguos conventos; mira con desden las bellezas de la vegetacion, y está sumamente atrasada en el arte de la agricultura y en la fabricacion. Allí (muy al contrario de las otras secciones de España) los campos están desiertos, y la poblacion se concentra en las ciudades y villas, donde conserva con persistencia los hábitos de holgazanería, gazmoñería y mendicidad. El clero (sin influencia notable, ó casi mulo en la política ya la educacion social en los demas grupos) es en la España central muy poderoso todavía para hacer daños ó resistir al progreso, porque puede influir fácilmente sobre turbas ociosas aglomeradas en las localidades. Las costumbres del clero no son austeras, ni cosa que se lo parezca; no toma interes ninguno en la instruccion popular, y se mezcla en la política siempre que ve comprometidos sus propios intereses. En lo general es codicioso, y su principal cuidado es el de asegurarse buenas rentas.