A la izquierda vi sobre la orilla destacarse los árboles del pequeño parque en cuyo fondo se ostenta el famoso hospital de Chelsea, edificio gigantesco y que, por su interior y la manera como está servido, pasa con justicia por ser uno de los primeros hospitales del mundo. Bajo el punto de vista del aseo, la comodidad, la extension y el órden, no hay en Europa hospitales que puedan rivalizar con los de Inglaterra. Tal parece como si esa nacion, ostentosa en todo, hubiese querido alojar lujosamente aún á los inválidos y miserables acogidos á la caridad pública.
Un poco abajo del enorme puente de Vauxhall está la penitenciaria de Millbank (Mill, molino,—bank, casa), testimonio grandioso de ese espíritu de progreso que anima hoy á Inglaterra en favor de los sistemas y actos humanitarios. La Gran Bretaña, la Suiza, Bélgica y Baden son los únicos Estados de Europa que han sabido emprender la aplicacion á su suelo del régimen penitenciario de la Union Americana, á fin de llegar á la abolicion completa de la pena de muerte (esa grande infamia de las sociedades feudales que deshonra la civilizacion, insultando á Dios y la naturaleza humana), y de sostituir á la penalidad salvaje del dolor físico y de la degradacion, la influencia de la soledad moderada que enseña, del arrepentimiento que purifica al extraviado, y del trabajo que fortifica su organizacion y rehabilita su alma y su nombre ante la sociedad y ante Dios.
La penitenciaria de Millbank debe quizas su nombre á la forma singular del edificio, pues tiene la figura de una rueda horizontal de molino (mill), compuesto de un cuerpo central y sexágono que sirve de eje y seis cuerpos separados entre sí tocando con el centro, de manera que el todo se parece á una estrella ó una rueda de seis aspas. Segun se me informó, la penitenciaria produce los mas benéficos resultados, reposando en el principio de la combinacion del aislamiento con el trabajo en comun.
Casi tocando con el antiguo puente de Westminster se ostenta el famoso edificio moderno que sirve de recinto al Parlamento británico, y detras se destacan las dos enormes torres de la Abadía de Westminster, el panteon consagrado a los glorias nacionales y el mas grandioso y bello monumento de la Gran Bretaña, tanto por su arquitectura como por su riqueza interior y su importancia histórica.
El Palacio del Parlamento, que es muy nuevo y ha reemplazado al que se incendió en 1834, tiene una grandeza de formas que corresponde á la de la influencia que ejercen sobre la política del mundo la elocuencia y las leyes de los 900 representantes de la corona, la nobleza y el pueblo de la Gran Bretaña que se reúnen allí.—La fachada es monumental, inmensa y de proporciones góticas, que constituyen una de esas estupendas pero desgraciadas imitaciones que la extravagante ó ecléctica arquitectura moderna hace de las románticas é incomparables creaciones del arte popular de la edad media. Aquella es una obra que asombra por su magnificencia, pero que carece de la misteriosa majestad de la poesía artística.
El interior vale mucho mas que el exterior, pues el Palacio que sirve de Areópago á la nacion inglesa, no solo es inmenso y complicado, sino que tiene notables riquezas de valor artístico y lujo de decoraciones. Ese palacio es digno del pueblo inglés, aunque en mi opinion sus legisladores debian haber sido mas modestos en tanto que hubiese en el seno del país miserias que curar y prevenir. El lujo de las naciones es tan culpable como el de los individuos, cuando contrasta con algun testimonio de ignorancia ó miseria.
En el límite del opulento barrio del Strand está situado, sobre el muelle contiguo al magnífico puente de Waterloo, el famoso palacio de Somerset, cuya construccion fué emprendida por el fastuoso cuanto desgraciado duque del mismo nombre, ministro de Eduardo VI, que despues de haber gobernado altivamente á Inglaterra fué depuesto en 1549 y decapitado en 1552. El palacio, que tiene tambien por su actual aplicacion el nombre de «Colegio del Rey», tiene una extensa y hermosa fachada de arquitectura complicada y mixta, y se destaca de entre las aguas del Támesis con el doble aspecto de un palacio real suntuosísimo y una fortaleza desarmada y elegante.
Casi inmediatamente despues del London Bridge, domina el rio con sus altos muros de sencilla arquitectura el enorme edificio de la Aduana (Custom-House), que es el palacio real del algodon, los frutos de la India y todo lo que producen las cinco partes del mundo. Este edificio no es en manera alguna un monumento, pues su arquitectura no ha consultado el arte, sino la solidez, la comodidad y el orden, como conviene á un establecimiento de esa clase. Pero su interior es en extremo interesante, por el órden admirable que reina en la distribucion de las localidades, según su aplicacion á todas las necesidades de una aduana.
En seguida de Custom-House, se alcanzan á ver, empinadas por encima de sucios edificios y almacenes de desordenada construccion, las complicadas torres, almenas y pequeñas fortalezas que constituyen aglomeradas lo que se llama la Torre de Lóndres, que es uno de los monumentos mas históricos de Inglaterra. De todo el conjunto de antiguos edificios que lleva ese nombre comun y absurdo, el mas notable es el que tiene la especial denominacion de la Torre-Blanca (the White-Tower) Este solo compartimiento tiene una circunferencia de 3,156 piés. El monumento entero fue fundado en 1066 por Guillermo el Conquistador para la defensa de Lóndres, compuesto de una gran torre central y trece pequeñas que la rodeaban, de las cuales algunas no existen.
La Torre de Lóndres ha sido el teatro de los mas terribles dramas políticos, mucho peores aún que los de la Bastilla de París. Es en esa gran tumba de piedra donde han terminado su carrera de prosperidades, de glorias ó de crímenes muchos príncipes, gobernantes y poderosos. Alcázar sombrío de la historia de un gran pueblo, esa torro es un recuerdo permanente que después de ocho siglos de peripecias sangrientas hace comprender, con la pasmosa elocuencia del granito histórico y ennegrecido por el tiempo, cuan horrible es á veces la justicia de los reyes, y cuan vanas son siempre las promesas de la ambicion y la fortuna.