Los tres primeros salones están literalmente colmados de figuras históricas y de contemporáneos, pertenecientes á todos los géneros de celebridad. La ciencia y la poesía, la navegacion y la filosofía, las bellas artes como la elocuencia y la política, la guerra como la religion, las grandes virtudes como los grandes crímenes y las heroicas expiaciones,—todo está representado allí, para dar una idea general de las evoluciones de la humanidad en su carrera de progreso y luz. Todas las grandes glorias están reunidas en congreso para manifestar la unidad del espíritu humano en sus infinitas manifestaciones, y poner en evidencia el cosmopolitismo histórico de la civilizacion y el contraste perdurable entre el poder y la libertad, la inteligencia y la fuerza.
Pero si la Galería Tussaud es en lo principal una bella escuela de historia, escultura y aún fisiología,—al mismo tiempo que un museo de curiosidades,—el último de sus salones, el salón horrible (The chamber of horrors) es de un interes extremo y un carácter sombrío que impresiona profundamente. ¡Cuántas enseñanzas no encuentra en esa espantosa cámara del crimen y de la expiacion el espíritu del observador atento, que busca las revelaciones de la ciencia física como el elemento mas sólido de las doctrinas de la ciencia social! El salon de los horrores pudiera llamarse la escuela práctica de frenología, pues tal es su verdadera significacion.
La célebre máquina infernal, ideada para aniquilar á Napoleon (ese gran político incorregible); el hacha que decapitó á María Stuardo; la que ejecutó á Cárlos I; la guillotina que degolló á Luis XVI, como á los Girondinos, á los Jacobinos y á Carlota Corday, y todos los instrumentos empleados para perpetrar los mas célebres asesinatos, se encuentran allí perfectamente imitados. La coleccion de cabezas dé los mas famosos bandidos ó criminales es tan variada como perfecta, por la exactitud de imitacion, que revela el gesto, la mirada, el pensamiento, los instintos y los sentimientos de cada individuo;—reproduciendo con absoluta fidelidad todas las protuberancias, los perfiles y las especialidades de cada cabeza y cada faz humana que ha figurado en los fastos del crimen. Por último, en una extremidad de la sala, oscura y medrosa como las escenas sangrientas, está el cadalso revolucionario (levantado por un pueblo febricitante y acosado por mil enemigos implacables) sobre cuyas tablas yacia el tronco de Luis XVI, cerca del noble sacerdote que le acompañó en la hora solemne; mientras que el verdugo (representante de la tiranía) se ostentaba, como una irrision de su destino contraproducente, mostrando á la multitud delirante la cabeza ensangrentada del rey condenado á expiar sus crueles debilidades y los crímenes y vicios de sus predecesores en la obra secular de la opresion….
¿Qué es lo que se aprende en esa galería de la muerte y la iniquidad? ¡Oh! se aprende mucho!… Desde luego, al evocar los recuerdos históricos, se comprende toda la inutilidad de la fuerza, del derramamiento de sangre, como medio político, social ó personal. El mismo instrumento de muerte sirve para el monarca ó el tirano que lo inventó, como para el súbdito oprimido; para el mártir generoso, como para el malvado. La cuchilla, el hacha ó el garrote, establecen entre los mas opuestos extremos la atroz igualdad de la violencia cobarde y sanguinaria…. El instrumento creado por el republicano Guillotin (como un bien relativo) devoró á los republicanos mismos…. La matanza, bajo cualquiera forma, tiene su lógica terrible en la expiacion. El hacha destruye una ó muchas cabezas; jamas una idea, un principio ó un interés social. Así como el individuo se prepara un castigo en el momento de perpetrar un crimen,—los gobiernos y los pueblos labran sus futuras expiaciones con la misma hacha de que se sirven para asesinar en nombre de la ley….
¿De qué sirven la violencia y la venganza, si no destruyen el mal cuando pesan sobre tal ó cual cabeza? De nada. El hacha británica que degolló á María Stuardo y Cárlos I, no destruyó ni el fanatismo católico representado por la una, ni el espíritu de opresion encarnado en el otro. Ahí está la historia probando la inutilidad de esas violencias regias ó populares. La cuchilla que decapitó á la legitimidad en la persona de Luis XVI, no decapitó la tiranía en Francia, puesto que, bajo diversos nombres y formas y á la sombra de otros gobiernos, algun poder opresor, con ó sin el auxilio de la legitimidad anticuada, ha pesado sobre el pueblo frances.
El estudio frenológico á que se presta la Cámara de los horrores es muy interesante como auxiliar de la fecunda ciencia de la legislacion penal. Al ver todas esas fisonomías repugnantes, no puede uno menos que sentir la conmocion nerviosa que acompaña al miedo y al espanto. ¡Qué coleccion de cráneos! Yo iba observándolos, y los clasificaba (sin conocer sus biografías, ni sus nombres siquiera) como asesinos, ladrones, lujuriosos atroces, traidores, etc.; y luego, al ver el catálogo de noticias biográficas, encontraba la confirmacion de mis suposiciones instintivas. La forma de la cara, la estructura de la frente, el ojo, la nariz, la boca, las grandes líneas, los angulas huesosos, las protuberancias, el color mismo de la piel y aún la naturaleza del pelo, contienen mil revelaciones del carácter del hombre. La nulidad ó depresión de los órganos centrales que corresponden á los sentimientos; la exageracion asombrosa de los que revelan los instintos, en la parte posterior del cráneo; y las extrañas formas y sombríos perfiles de la faz y la frente, signos de la manera como obra la inteligencia en el bandido,—todo eso impresiona hondamente al observador de aquella horrible galería.
Me preguntaba si la ciencia de la frenología no es la ciencia de la desesperacion, de la fatalidad, puesto que ella comprueba la infalible relacion de cada órgano con un poder de inteligencia, un instinto y un sentimiento. «Pero no,—me decia al reflexionar un poco: esa noble ciencia de la mecánica del cerebro, al revelar las leyes permanentes que rigen al hombre, no le condena á aceptar un fatalismo cruel. Al contrario, ella enseña el juego, la íntima relacion, el equilibrio y las compensaciones de los órganos, y demuestra que la educacion, modificando, deprimiendo ó acrecentando su desarrollo, puede infaliblemente corregir los defectos naturales de ese misterio de la organización, que tiene tan infinitas combinaciones.»
Y una vez que esta doctrina adquiere la fuerza de la experimentacion, naturalmente se pregunta uno: ¿por qué han creido los gobiernos que el rigor, la penalidad terrible es el remedio seguro para corregir el crimen? ¡Lamentable error, fruto de la barbarie de las sociedades! Si el hombre es educable y perfectible, ¿por qué descuartizarle, en vez de mejorar su condicion, purificarle, y destruir el mayor número posible de los alicientes que estimulan al crimen? Bendigo la fisiología y la frenología,—nobles y audaces ciencias que, revelando los misterios de la estructura del ser humano, están preparando al mundo para vivir en la era de la justicia, la prevision filosófica y la piedad,—renunciando á esas escenas de sangre, de terror y venganza, que constituyen la historia del hombre en su tránsito laborioso de la barbarie á la civilizacion!
* * * * *
A diez y siete millas de Lóndres, cerca del pueblo de Sydenham, se encuentra el nuevo Palacio de cristal, en el centro de una área de 300 acres, y dominando sobre una colina todo el pintoresco paisaje que se extiende hácia el Támesis, ya en la direccion de Lóndres, ya en la de Greenwich, así como en opuestos sentidos. Un ferrocarril especial ha sido destinado al servicio, y el tránsito desde la estacion de London-Brídge hasta el palacio mismo se hace con suma comodidad en poco menos de media hora.