Todavía se conservan en los muros de la vieja capilla los grupos de piedra en grueso relieve, que representan los mas notables sucesos de la historia de Cristo. Al pié de María estaba un corrillo de noticieros de bolsa propalando mil mentiras sobre la cuestión de Italia, y enfrente de un Cristo de grandes dimensiones debatian los agiotistas y jugadores de bolsa sus tratos sobre el tres por ciento, el cuatro y medio, las primas, las acciones de ferrocarriles, etc.
Habia en el centro del salon una doble barrera, y en tanto que al lado exterior se agitaba el enjambre de embusteros, jugadores y especuladores, haciendo propuestas, difundiendo noticias contradictorias y remolineando en un hormigueo interminable,—dentro del gran círculo estaban los agiotistas de primer órden, sosteniendo con admirable aplomo una telegrafía mímica que representaba el juego monetario, y en el círculo mas reducido se agitaban los agentes de cambio ó corredores, haciendo las muecas mas extrañas los unos, los otros gritando como energúmenos para anunciar cada propuesta ó pedido de fondos y cada puja, y otro en fin, impasible como el sacerdote del culto monetario, alzaba el brazo de tiempo en tiempo para marcar en un tablero el movimiento de alza y baja, en cifras convencionales que son como la teología del dinero.
¡Singular contraste, perfectamente característico del siglo actual! El templo consagrado ántes á la oracion, convertido en casa de juego legal y al culto del becerro de oro; la estatua sublime de Cristo arriba, y abajo la figura codiciosa del agente de cambio; la especulacion, prosáica y desenfrenada, en el fondo de un palacio cuajado de estatuas y tumbas de la antigüedad, de cuadros superiores, de mil tesoros recogidos por la mano paciente y desinteresada del sabio y del artista! Aquel espectáculo es mas elocuente que muchos volúmenes para caracterizar el movimiento del siglo XIX.
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La catedral de Lyon, situada en el fondo de la parte vieja ú occidental de la ciudad, en medio de feas y tortuosas callejuelas, es un hermoso monumento que tendría mayor importancia si estuviese rodeado de mejores calles y edificios. Es una enorme masa de piedra pura, larga y angosta, y corresponde al estilo gótico de la segunda época, en que figura la combinacion de la grande ogiva y el arco pleno. Si no me equivoco, data del siglo XII al XIII. La fachada no tiene particularidad alguna, ni la forma de sus torres, sus relieves, sus bastiones arqueados y todo lo demas que constituye el exterior, como remate de las capillas, obras todas que no corresponden al mérito del trabajo interior.
Aparte de los dos órdenes de capillas laterales, el cuerpo de la catedral tiene cuatro naves, tres de fondo y una trasversal para formar la gran cruz característica de las catedrales góticas. Toda la mole de piedra, vasta y atrevida, que compone la bóveda, reposa sobre diez y seis grandes columnas, cada una compuesta de nueve de espesor desigual, lanzadas con vigor á dar con el altísimo artesonado de mampostería, desnudo y sombrío. La nave central es de un grande atrevimiento, y hay en todo el edificio ese carácter severo de oscuridad y sencillez solemnes que distinguia sobre todo á la arquitectura gótica de Francia.
La ausencia de todo lujo, de todos los dorados y adornos extraños al arte mismo, se manifiesta allí, revelándose en la mole colosal de pura piedra y madera (sin mármoles ni baldosas suntuosas) ese sentimiento austeramente religioso que dominó en sus grandes creaciones á los pueblos artistas de la edad media.
Por lo demas, los cuadros religiosos pintados en los vidrios de colores de las altas ogivas, son de muchísimo mérito, y tanto que pueden rivalizar con los de Nuestra Señora de Paris. El coro tiene primorosas esculturas y bajos relieves muy bellos en encina y nogal; pero es difícil apreciarlos por la oscuridad del templo, siempre sombrío y solitario.
La iglesia de San Pedro, que es tambien de estilo gótico, puro y de la misma época ó quizas anterior, situada en el centro de Lyon, es todavía de un tipo mas vigoroso por su desnudez, su tristeza y sus proporciones de conjunto. La fachada, que es bella, acaba de ser restaurada (como lo serán otros templos antiguos), y una de las torres tiene gran riqueza de esculturas ó preciosos labrados. Larga y angosta, consta de tres naves tambien, cortadas hácia la testera, y su mérito consiste en el atrevimiento de la nave principal, de los arcos plenos y de las grandes ogivas. De resto, sus mosáicos en vidrio carecen de mérito, y el conjunto del edificio muestra una desolacion y una pobreza que entristecen. Aquel templo parece una inmensa tumba de piedra, desnuda, negra, sombría como un castillo feudal.
La pequeña iglesia de Ainay, antigua abadía, llama la atencion de todos los viajeros, no por el mérito que tenga como obra de arquitectura, sino porque es una curiosidad histórica muy particular. Algunos pretenden que fué construida en el siglo III, pero lo mas cierto es que data del V, habiendo sido restaurada en el IX bajo el papa Pascual. Es una construccion baja y reducida, de estilo byzantino puro, y por lo mismo de una sencillez que hace gran contraste con las recargadas labores de los templos de la edad media.