Cataluña, por la naturaleza de sus producciones, tiene activas relaciones con todos los mercados del mundo. Aunque comienza á explotar activamente sus turberas y minas de carbon, recibe de Inglaterra una enorme suma de valores en hulla, para alimentar sus fábricas, ferrocarriles y vapores. Los aceites catalanes van á ser purificados en Francia, ó al consumo general del mundo, como sus populares y baratos vinos. Sus tejidos abastecen no solo al pais, sino á algunos pueblos del Nuevo Mundo, á donde va tambien su papel florete tan estimado por los abogados y notarios y los gobiernos que adoran el papel sellado. El Nuevo Mundo le envia á Cataluña sus algodones; Italia, Valencia y otros paises sus sedas, cáñamos, etc.
El Catalan, aunque ama su pais, es esencialmente viajero. No hay un país civilizado, en ámbos continentes, donde no se vea la tienda del laborioso Catalan, repleta de los mas variados artículos españoles. El habitante de Cataluña considera su país como una nacion. Jamas dice: soy Español, sino: soy Catalan. Si las clases mejor educadas de la sociedad hablan bien el español, cuando les es preciso, la multitud lo conoce mal, y en muchos pueblos lo ignora absolutamente y habla solo el catalan, idioma que abunda en consonantes fuertes y sobre todo en sonidos agudos.
Tal es Cataluña, segun he podido comprenderla con un rapidísimo estudio. Si mis impresiones son equivocadas, al ménos tienen la cualidad de ser sinceras.
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La interesante y bella Barcelona está dividida en sus dos partes, antigua y moderna, por su espléndida calle de la Rambla (que es tambien un paseo), donde se encuentran los dos grandes teatros, algunos suntuosos casinos, los mejores hoteles y cafés y los despachos de muchas diligencias diarias. Al norte está la ciudad antigua, aunque muy embellecida y renovada; al sur la nueva, con su hermoso paseo del Prado. En los términos de la ciudad están: de un lado, cerca de Barceloneta, la magnífica plaza de Toros (monumento indispensable en toda ciudad española), y entre ella y la ciudad dos de las estaciones de ferrocarriles. Del otro lado, al poniente, hácia la llanura, parten los otros dos ferrocarriles.
Barcelona, pues, está ligada á los pueblos interiores y de la costa por
cuatro ferrocarriles, y no muy tarde habrá terminado los que conducen á
Madrid, por Lérida y Zaragoza, á Valencia ó el sur, por Tarragona, y á
Francia, por Gerona.
Barcelona es interesante bajo todos aspectos, porque ha querido conciliar la actividad económica con los goces refinados de la civilizacion. Hablaré primero de los monumentos que visité rápidamente, y luego de los rasgos de costumbres que pude percibir.
Barcelona es una ciudad antiquísima, en cuyos monumentos han dejado sus huellas, mas ó ménos marcadas, las dominaciones diferentes. Sobre todo, el arte romano y el gótico levantaron memorias de piedra que el tiempo ha respetado. En general las casas tienen una planta sólida, elegante y levantada, y hoy se hacen innumerables construcciones muy bellas, en las cuales predomina siempre el estilo frances, realzado por lo pintoresco de los verdes ó azules balconcillos del gusto español moderno.
Entre los monumentos profanos se distinguen, por su forma ó por la importancia de lo que contienen: el Palacio de las Artes, hermoso edificio de estilo del Renacimiento, que es al mismo tiempo Museo y Bolsa; el famoso archivo Real, de la corona de Aragon, el mas precioso de Europa en su género; la Biblioteca principal, muy considerable y bien mantenida (aparte de otras tres y varios archivos); la Aduana, edificio de grandes y bellas proporciones; y los teatros Principal y del Liceo (hay otros subalternos), que son de los mejores en España. El del Liceo es considerado como el mas grande de Europa, y es de una sencillez elegante, pudiendo contener hasta 4,800 personas; pero su enormidad misma y algunos defectos de acústica lo hacen inadecuado para todo lo que no es ópera ruidosa.
Barcelona tiene ademas hermosos paseos, algunos jardines públicos, un colegio-hospicio de sordo-mudos, y una multitud de establecimientos de enseñanza y beneficencia, de muy variados objetos, que le hacen alto honor á la capital de Cataluña. Como edificio histórico y curioso, es de citarse el antiguo palacio de los reyes de Aragon.