De Brujas á la frontera franco-belga, en un trayecto de cerca de tres horas, la via toca en cinco localidades mas ó ménos importantes que, como ántes he dicho, son notables, como otras de la comarca flamenca, por su produccion fabril. Thourout es la primera villa en que toca la via, y no carece de gracia su bonita iglesia; despues se llega á Roulers (en flamenco Rosselaere), notable por su mercado de telas de lino y cáñamo, su iglesia gótica de San Miguel, cuya hermosa torre domina la ciudad desde una colina, y por haber sido en 1794 campo de una sangrienta batalla entre los Austríacos y los republicanos Franceses, estos bajo los órdenes de dos famosos generales: Pichegru y Macdonald.
Algunos minutos despues, la via pasa por Iseghem, salva el pequeño rio Lys y penetra en la considerable ciudad de Courtrai (ó Kortryk). Es curioso notar que la Bélgica tiene precisamente en sus dos extremidades, de oriente á poniente, dos ciudades esencialmente manufactureras, que son como los preludios de la grande actividad relativa de la fabricacion belga. Si Verviers es en el extremo oriental, ó del lado de Alemania, el primer centro de fabricacion de paños ó tejidos de lana, Courtrai lo es en el extremo occidental, ó del lado del norte de Francia, respecto de las telas de lino. Allí son superiores los tejidos de damascos de hilo propios para el servicio de mesa, y la fabricacion de encajes merece tambien mucha estimacion. Es sensible que los pueblos americanos, que hacen tan considerable consumo de artículos de lino, no hayan procurado establecer relaciones directas con Bélgica, que les serían muy ventajosas. Un país como este, libre, honrado, muy poco poderoso, y cuya fabricacion es tan variada como barata y de excelente calidad, es de los que mas pueden convenir al comercio de las repúblicas hispano-colombianas.
Courtrai es famosa por la célebre batalla de las Espuelas, ganada por los ciudadanos flamencos, en 1302, contra los Franceses; y la ciudad no carece de algun valor por sus antiguos monumentos góticos y sus modernos establecimientos públicos. A media hora de Courtrai, hubimos de detenernos en Mouscron, pequeña villa de cerca de 7,000 habitantes, donde se halla la Aduana. Era preciso consignar los pasaportes y pasar bajo la mirada escrutadora de los aduaneros y hombres de la policía. No he tenido hasta ahora, personalmente, sino motivos de reconocer la cortesía de los aduaneros franceses (excepto en el puente de Kehl), y sinembargo recuerdo siempre con disgusto las escenas que he presenciado en las aduanas, respecto de otros viajeros. Al mostrar nuestro pasaporte en Mouscron nos dieron el pase sin la menor vacilacion; pero vímos que varias mujeres ó señoras fueron introducidas á una pieza reservada para que les registrasen sus vestidos, palpándoles cuidadosamente sus crinolinas y otros atavíos que suelen ser sospechosos. Acaso habia motivos fundados para sospechar algun contrabando de encajes belgas,—de lo cual fueron víctima unos tres ó cuatro jamones que llevaba consigo un viajero, punzados sin misericordia por los aduaneros para cerciorarse de que no habia encajes en el interior de las piernas de cerdo.
Como quiera que sea, no es posible ver sin indignacion que el rigor de las exigencias fiscales implique el sacrificio del pudor ó de la dignidad del viajero, sometido á la prueba del tacto, el registro, etc. Entre las muchas razones que condenan como un grave mal la institucion de las aduanas, no es de poca monta el hecho curioso de la contradiccion flagrante en que puede hallarse esa institucion con las leyes y costumbres políticas de un pueblo. Pocos gobiernos se han mostrado hasta ahora tan rigorosos en eso de registros aduaneros y pasaportes, como el de Bélgica; y sinembargo ese gobierno es el mas liberal de los monárquicos del continente, y el pueblo belga es uno de los mas libres del mundo en sus manifestaciones civiles y políticas, teniendo en el interior la libertad completa de locomocion. Por fortuna, un nuevo sistema de tratados comerciales ha hecho entrar despues á Bélgica, como á Francia, Italia, Alemania, etc., en la amplia via del libre cambio, tan gloriosamente abierta y casi totalmente recorrida por la inteligente Inglaterra.
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Al dejar la estacion de Mouscron se corta en breve la frontera belga y se entra al territorio frances. La noche habia llegado cuando seguíamos esa parte de la via, por un suelo algo accidentado, por lo cual no pudimos darnos cuenta del aspecto de Tourcoing y Roubaix, ciudades importantes por su fabricacion. Nos detuvimos en Lila, capital de segundo órden en Francia, que teníamos bastante curiosidad de conocer.
El país antiguamente llamado la Flándes francesa figura hoy casi en su totalidad en el magnífico departamento del Norte, el segundo en poblacion (1,212,500 habitantes) de los 88 en que está dividida la parte continental del imperio frances. Donde quiera que subsiste la raza flamenca, las construcciones, la agricultura, la industria, el dialecto y demas rasgos característicos se sostienen en completa analogía con los rasgos propios de la Flándes belga. Hasta en el gran número de canales de navegacion é irrigacion, en la predileccion por el cultivo del lino y de la remolacha, en la fuerte densidad de la poblacion, y en el esmero sobresaliente con que se sostienen los trabajos agrícolas, se nota la similitud de los dos países vecinos, que en un tiempo estuvieron bajo una misma dominacion.
La mas ligera inspeccion basta para hacer comprender toda la importancia y las especialidades del departamento del Norte, el mas fuerte de los de Francia por el conjunto de su produccion,—el que, despues del Sena (Paris, etc.), crece mas en poblacion, con detrimento de otros sin duda, y uno de los que pesan mas poderosamente en Francia en lo que se refiere á la política y los negocios económicos. Es curioso un hecho que prueba cuánto la vieja política del egoismo y la agresion ha falseado la situacion de los pueblos: no hay en Francia un departamento mas industrial, rico y laborioso que el del Norte; y sinembargo ninguno hay que contenga tan gran número de plazas fuertes ó militares[36]. Así, allí donde todo convida á la paz y exige la paz, sin la cual la industria no puede prosperar, se hallan á cada paso los símbolos de la guerra y la devastacion. Las máquinas funcionan enmedio de murallas y fosos y como á la sombra de los cañones; contraste curioso que envuelve en cierto modo un epígrama terrible contra la civilizacion actual.
[36] Recuerdo por lo ménos los nombres de ocho plazas militares en el departamento: Lila (una de las primeras de Europa), Dunquerque, Douai, Cambrai, Condé, Avesnes, Valenciennes y Gravelines.
Otro hecho notable en el departamento mencionado es la fuerte concentracion de poblacion en numerosas ciudades bastante considerables, concentracion indispensable en una provincia esencialmente manufacturera. Me bastará citar entre esas ciudades las siguientes: