Como obras de arte, los monumentos de esa ciudad no son de mucho interes. Si los modernos de la Puerta-Nueva y algunos otros son elegantes y bien adecuados á sus objetos, los antiguos son de una arquitectura sólida, pesada y fría. El jardin botánico, aunque pequeño y relativamente nuevo, es gracioso y está bien provisto y mantenido. Las colecciones del Museo académico son abundantes y valiosas. Ademas de la Biblioteca pública, que contiene mas de 40,000 volúmenes impresos y 500 manuscritos, algunos de estos muy interesantes ó curiosos[7], la Sociedad de lectura posee un gabinete superior en que hay 35,000 volúmenes impresos y un surtido de 140 periódicos de todas clases. El museo Rath, fundado por el general de este nombre, contiene una notable coleccion de obras de escultura y pintura, antiguas y modernas. La Academia ó universidad es digna de toda estimacion. Ginebra, siendo tan pequeña, posee ademas: un observatorio astronómico, un conservatorio de música, varios colegios secundarios, un arsenal, una excelente máquina hidráulica que funciona en el Ródano para el servicio de la ciudad, y numerosos establecimientos de enseñanza primaria, beneficencia, crédito y economía. El Canton tiene el mérito de contar en sus escuelas primarias de 7,000 alumnos que reciben anualmente la instruccion elemental.

[7] Por ejemplo: un manuscrito de Ciceron, iluminado, las homilías de San Agustin, escritas en el siglo VI, y algunos volúmenes de cartas autógrafas, sermones y manuscritos de Calvino.

Como era natural, nada me llamó tanto la atencion en Ginebra como las casas de correccion ó penalidad. La pena de muerte está abolida allí desde hace muchos años, y Ginebra es tal vez el segundo Estado europeo que ha adoptado el régimen penitenciario de los Estados Unidos. Aunque hay algunas diferencias entre las dos penitenciarias de Ginebra, su sistema de administracion se basa en los principios de la legislacion penal filosófica: el aislamiento, el trabajo, la vigilancia, la economía y el estímulo ofrecido á la enmienda del culpable, Ensayaré describirlos, según las observaciones que pude hacer en una visita á cada establecimiento.

La casa de Detencion tiene un doble objeto: es penitenciaria para las mujeres, cuya reclusion puede durar hasta por largos años, según la gravedad del delito, y es lugar de simple correccion para los varones que, desde la edad de diez años, son condenados á detencion celular hasta por un año, por delitos, si son mayores de edad, ó por crímenes, si el reo es un menor. El edificio, construido en 1842, tiene la forma de un cuadrilongo regular, dividido en tres compartimientos de cuatro pisos, inclusive el del nivel de la calle. En el centro están la entrada, la sala de recibo, la oficina del director, las habitaciones de este y los demas empleados, y la cocina y demas piezas del servicio doméstico. A la derecha está el departamento de los hombres, que puede contener hasta 120 detenidos, y á la izquierda el de las mujeres, capaz para 112[8], análogos en todo, separados y simultáneamente vigilados. El local de los hombres que visité, es un salon de altísimo techo, cuyas celdas ocupan solo una ala, superpuestas en cuatro hileras ó pisos que se comunican por escaleras y corredores angostos, girando en el interior del salon como en un teatro. De este modo, situándose en cualquier punto se registran todos los corredores y las puertas de las celdas. Ademas de esos cuatro pisos hay otro subterráneo en que se hallan los calabozos para el encierro de los que, por una conducta en extremo rebelde y reprensible, merecen el castigo adicional y transitorio de una reclusion mas severa. Esos calabozos son completamente oscuros y carecen de ventilacion. Detras del edificio están cercados por altas y sólidas murallas los patios á donde salen los reclusos, de uno en uno y por turno, á descansar y gozar del sol, del aire puro y algun ejercicio.

[8] Cuando estuve allí habia 80 reclusos, número que es el ordinario, y 30 reclusas solamente.

Cada detenido se encuentra en su celda trabajando, obligado á una tarea de mínimum fijo, y constantemente vigilado. Frecuentemente, cuando la conducta de algunos detenidos es muy buena y se considera necesario asociarlos, dos ó tres trabajan juntos en una celda, sin perjuicio de dormir siempre separados. Las celdas tienen bastante luz y reciben aire puro por ventanas de fierro altas y muy sólidas. Cada detenido tiene, ademas de los materiales y útiles de trabajo, su cama, una silla y algunos muebles indispensables que le permiten comer, dormir, etc., en aislamiento absoluto. Cada puerta de celda tiene practicado un pequeño y sencillo aparato que permite vigilar al detenido sin que este se aperciba de ello. El director y tres empleados subalternos bastan para la administracion puntual y rigorosa del establecimiento. Los detenidos se ocupan en la fabricacion de zapatos, esteras y otros objetos sencillos y de consumo popular, y los productos son destinados á cubrir los gastos del establecimiento y formar un fondo de economías para cada detenido, según el valor de su trabajo. La predicacion y enseñanza religiosa que se da á los reclusos es austera, inteligente y afable.

Si el encierro en el calabozo, la privacion transitoria de alimentos, del paseo en los patios, etc. son medios de coercision ó represion adicional, tambien tiene el recluso estímulos poderosos para meditar en su delito, arrepentirse y moralizarse. En caso de buena conducta, dando pruebas de arrepentimiento, obtiene mayor participacion en el fruto de su trabajo, permiso para trabajar en compañía de uno ó dos mas, pero siempre en silencio, y una reduccion de pena que puede llegar hasta la mitad de su duracion legal. Nótase que las reincidencias son rarísimas entre los varones adultos, y algo frecuentes entre las mujeres y los púberes ó impúberes cuando no obtienen ocupacion segura al salir de la prision. Por lo demas, en el establecimiento reinan el órden, el silencio, la pulcritud y la economía. El director y uno de los celadores me manifestaron la conviccion profunda de la eficacia del sistema en todos sentidos; aunque reconocían, como otras personas, la necesidad de que el régimen celular tenga su complemento en una institucion social que permita ofrecerle instruccion y trabajo por algun tiempo al recluso libertado, á fin de que, siéndole suave la transicion del encierro y el trabajo forzado á la libertad con el trabajo libre pero inseguro, se conjuren los peligros de la reincidencia. Llegará un dia, no lo dudo, en que las sociedades civilizadas reconocerán que la fecunda correccion del culpable y el deber supremo de la justicia exigen la íntima correlacion de tres instituciones: el lugar de castigo, la escuela, y el taller ó cosa parecida; y que el poder social no tiene plena autoridad para castigar, sino á condicion de instruir y moralizar al culpable, y abrirle, una vez arrepentido, la via infinita de toda rehabilitacion: la del trabajo, y la independencia personal.

La Casa Penitenciaria tiene formas y condiciones distintas, no obstante la comunidad del sistema. El edificio tiene la forma exterior de una media rueda de carro de tres radios y horizontal. En el centro está la fachada, que da sobre un vestíbulo de tres pisos correspondientes á los del interior. La parte interna y baja del vestíbulo es semicircular, y paralela á la gran semicircunferencia descrita por dos altos murallones igualmente paralelos entre sí que, separados por una callejuela, encierran toda la fortaleza. Del centro á la circunferencia se extienden como radios dos edificios iguales y cuadrilongos y otra construccion intermedia coronada por una cúpula, separados por muros que encierran cuatro patios. Todos ellos y las murallas del contorno están á cubierto de las miradas exteriores y dominados por la cúpula y algunas ventanas para ejercer la vigilancia. La oficina del director y de su ayudante se halla en el interior del peristilo, y en el centro del arranque de los radios están los intersticios que permiten observar á los presos y comunicar órdenes al traves de los muros, sin ser visto. De los tres pisos de esos radios el inferior contiene los talleres de trabajo, y los dos superiores las celdas de habitacion de los reos, miéntras que en la parte central se hallan los locales destinados al servicio de los empleados. Debajo del despacho, al nivel de los patios, están el locutorio para las visitas á los reos, la oficina y otras piezas de menaje.

El edificio entero, al parecer complicado, pero en realidad muy sencillo, costó apénas 30,000 pesos y solo exige un gasto anual de 5,000, á lo sumo, como déficit del producto que deja, respecto de los gastos, el trabajo de los reclusos. Puede contener 56 reos, á juzgar por el número de celdas; pero jamas se ha colmado y ordinariamente no tiene sino unos 46. De este número que habia cuando visité la Penitenciaria, 12 eran reincidentes: solo 7 pertenecian al canton de Ginebra (donde hay libertad, instruccion y actividad industrial) y la mayoría de reclusos se componia de saboyardos, pertenecientes á una poblacion excesivamente pobre, ignorante, sin industria, comercio ni comunicaciones, encerrada entre los Alpes y las líneas de aduanas. El gran número de los reclusos representaba los crímenes de hurto y robo, crímenes que, en la generalidad de los casos, no indican perversion, sino miseria y falta de instruccion y trabajo. El número de protestantes y católico-romanos del Canton se equilibra en la Penitenciaria, aunque en la totalidad hay gran mayoría de católicos.

Cada reo duerme en su celda en absoluto aislamiento. Las celdas son pequeñas pero suficientes, muy limpias y bien ventiladas, alumbradas por la luz natural, y provistas de los modestos muebles necesarios. Los reclusos trabajan y toman los alimentos en comun guardando silencio absoluto, y divididos en secciones según su criminalidad. Hacen tres comidas por dia, abundantes, sencillas y sanas, y despues de cada una de ellas salen por turno a pasar media hora al aire libre en alguno de los patios. Solo un caso de evasion ha ocurrido hasta ahora, y eso por negligencia de un celador. Jamas recluso alguno ha perdido la razon ni atentado contra los guardianes. El encierro total sin trabajo ni luz, y la privacion temporal de alimentos ó cama en que dormir, son los medios coercitivos ó de represion. El trabajo de los reclusos consiste en fabricar zapatos y esteras ó pilar granos. Cada uno de los talleres comunes es vigilado interiormente por un celador que gana, ademas de la manutencion y el alojamiento, tres francos diarios. El director, un ayudante ó secretario y esos celadores son los únicos empleados activos del establecimiento, y lo sirven muy bien. Los capellanes concurren los domingos á hacer los oficios religiosos y morales, sin perjuicio de su concurso accidental.