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A una hora y cuarto de Brunnen, al pié de una cadena de montañas y dominando la confluencia de los valles de Muotta y Lowerz, demora Schwyz, capital del canton del mismo nombre, bonita ciudad de unos 5,500 habitantes, graciosamente asentada sobre las faldas ondulosas que descienden de la serranía de los Mythen. Su linda iglesia parroquial, sus edificios públicos de instruccion, beneficencia, etc., sus vecinas aldeas anexas, sus bellas campiñas que se desarrollan en planos inclinados, trepando hácia las montañas ó descendiendo hácia los valles, y los puntos de vista encantadores que ofrece su término, le dan un interes pintoresco y de color local que aumenta el valor histórico de la ciudad. Schwyz, en efecto, tiene el primer rango entre las ciudades de los cantones primitivos, por haber no solo tomado la iniciativa en la lucha de la independencia y en otras posteriores, bajo el principio federal, ostentando el valor, la tenacidad y el buen sentido de sus hijos, sino tambien por haberle dado su nombre á toda la Confederacion (Schweiz ó Schweizerland), nombre que se ha mantenido con preferencia al de Helvecia de orígen latino. Se puede decir que no ha ocurrido en ese país un grande acontecimiento político en que los ciudadanos-soldados de Schwyz no hayan hecho un papel muy importante, desde el tiempo de la primera liga hasta la que, bajo el nombre de Sonderbund, fué vencida por el radicalismo en 1848; luchando sucesivamente en Morgarten, Sempach y otras batallas, contra los Austríacos, en Grandson y Morat contra Cárlos el Temerario, en los combates de 1799 á 1801, contra las tropas de la Francia revolucionaria, y en los conflictos posteriores de la Confederacion que terminaron felizmente en 48.
El canton de Schwyz es el mas importante de los primitivos por su riqueza y poblacion. Cuenta unos 45,600 habitantes que ocupan una área total de 908 kilómetros cuadrados, y mide en su mayor longitud, del E. al O., 45 kilómetros, por 38 en su mayor anchura; partiendo límites con los cantones de Urí y Glaris, al S. y S.-E.; de San-Gall y Zuric, al E.; de Zug y Lucerna, al N., y de Unterwalden al O., con riberas en las lagos importantes de Lucerna, Zug y Zuric. Aunque el suelo del canton no es generalmente fértil y está cortado en todas direcciones por un cáos de montañas, su agricultura es muy esmerada, sus productos variados y de importancia, y posee alguna industria, que consiste en tejidos de seda y otros artículos, así como explota algunas turberas y canteras de cal. Sinembargo, su riqueza principal está en las crias de excelentes ganados, la valiosa fabricacion de quesos, la explotacion de sus florestas de abetos y el cultivo de frutas, legumbres, etc.
Un hecho muy notable llama la atencion en Schwyz y los tres cantones pequeños que lo rodean por varios lados y le son enteramente homogéneos: hablo de la prerogativa que se han reservado los distritos de elegir sus curas ó pastores, ventaja excepcional que la corte de Roma ha negado siempre á los pueblos católicos. En aquellos cantones el sacerdote encargado de administrar los intereses religiosos de la libre grey recibe su autoridad de los creyentes que depositan en él su confianza, y el obispo no hace otra cosa que confirmar la eleccion ó consagrarla. Es el derecho de patronato ejercido por su legítimo propietario, el pueblo creyente; ó es en cierto modo la reminiscencia de la primitiva iglesia. Creo que á esta singular ventaja debe atribuirse principalmente el fenómeno (que lo es hoy y no lo fué en un tiempo) de la coexistencia del catolicismo romano con la libertad y la república democrática pura en los cantones de que voy hablando El catolicismo, practicado como existió en los primeros siglos de la iglesia, es en efecto una religion esencialmente democrática, porque así es no solo la religion de las muchedumbres fraternizando, sino tambien la prueba de la libre voluntad de la grey en la aceptacion de sus pastores. El hábito de elegirlos libremente ha debido mantener vivo y persistente en Urí, Schwyz y Unterwalden el sentimiento democrático del derecho de todos y cada uno de los asociados, porque nada influye tan poderosamente sobre las ideas, costumbres é instituciones políticas de un pueblo como las prácticas y tradiciones religiosas. Son estas las que inician al hombre en la posesion de su conciencia, y el que tiene una conciencia libre, sana y digna en religion, no puede ménos que tenerla en asuntos de moral y política.
Otro fenómeno curioso que se nota en esos cantones correspondientes á las hoyas de los lagos de Zuric y los Cuatro-Cantones, es el del contraste de tradiciones políticas entre pueblos que en nada difieren en cuanto á raza, lengua y religion, y cuyas fronteras son en realidad imperceptibles, puesto que la topografía es homogénea. En efecto, se ven en contacto en esas dos hoyas lacustres siete ú ocho cantones cuyas instituciones han diferido y aun difieren mucho, como el espíritu de sus habitantes. En Lucerna han predominado la tendencia aristocrática muy exagerada y la centralizacion absoluta. En los medio-cantones de Unterwalden y en Urí, Schwyz y Zug, la república democrática pura, descentralizada en todos los distritos. En Glaris ha regido algo peor que el gobierno aristocrático: el de la teocracia mas retrógrada ó estancadora. Por último, en San-Gall (en otro tiempo dominado por abades y obispos) y en Zuric, ha predominado un espíritu liberal temperado: el de la república representativa, que hace emanar toda autoridad de la Asamblea legislativa elegida por el pueblo.
¿Cómo explicar tan notables diferencias entre poblaciones análogas que tienen casi la misma historia y ocupan un suelo casi comun? Se buscará la explicacion en el aislamiento secular de las unas y el contacto comercial de las otras con pueblos avanzados? Esa explicacion es la ménos admisible, porque no cuadra con los hechos, que son absolutamente contradictorios. Por mas que medito, no encuentro nada que se acerque tanto á la racional y mas general explicacion del fenómeno como la que se deduce de las tradiciones religiosas. En Lucerna ha dominado, como en Glaris, el catolicismo de mala ley, el aristocrático, que, faltando á las primeras tradiciones de la iglesia y á su espíritu de igualdad y fraternidad, ha hecho de las jerarquías un dogma y de la explotacion de las conciencias un sistema, prescindiendo de contar con la voluntad de los fieles, que es el símbolo de la libertad de la conciencia. En los cantones democráticos el catolicismo ha sido democrático, inofensivo, armonizando sus intereses con los de la sociedad. En Zuric, el protestantismo ha mantenido la nocion de la libertad personal, abriendo el camino á la república; pero no ha ido directamente hasta la democracia pura, porque los hábitos de individualismo que adquiere el protestante como creyente, no se amalgaman sino al cabo de mucho tiempo (ó en circunstancias excepcionales, como en los Estados Unidos) con los hábitos de accion colectiva que engendra el catolicismo. Por último, en el canton de San-Gall, aunque los católicos están en mayoría, la minoría reformada es muy fuerte y respetable, en términos que ámbas comuniones están representadas en el gobierno casi con iguales fuerzas. Esa coexistencia política y social del catolicismo, que tiende hácia la democracia pero se ha complicado con jerarquías é instituciones viciosas, y del calvinismo, que no admite jerarquías y hace del pastor un ciudadano padre de familia y de libre eleccion y responsabilidad;—esa coexistencia, digo, ha debido equilibrar las fuerzas de las dos comuniones, depurarlas por la emulacion, armonizarlas por el contacto íntimo y necesario, y conducirlas á un régimen de conciliacion ó transaccion, cual es el de la república representativa.
Volviendo á los cantones primitivos diré, para terminar mis breves observaciones sobre organizacion social, que todo lo que llevo indicado acerca de Unterwalden es aplicable á Urí, Schwyz y Zug, con pocas diferencias secundarias. Por punto general son electores y ciudadanos gobernantes todos los varones mayores de 20 años. Allí no hay Asambleas legislativas, en la acepcion general del término. El pueblo se gobierna á sí mismo, ya en todo el canton, reuniéndose anualmente al aire libre para elegir sus mandatarios de toda clase, aprobar cuentas, votar presupuestos, sancionar leyes y nombrar los representantes para la Dieta federal; ya en los distritos, ejecutando las mismas operaciones en escala reducida. Los pueblos viven contentos con ese noble régimen de confraternidad política y social, de libertad, igualdad y autonomía; y cada uno de esos ciudadanos manifiesta en su porte y en los actos de su vida que tiene la conciencia de su derecho, el hábito de ejercerlo constantemente, y la altivez modesta y la fidelidad á las tradiciones de independencia y libertad que son necesarias á todo pueblo digno de vivir en la tierra bajo la proteccion de Dios.
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El valle que se extiende entre el Muotta y el lago de Zug, encerrado por los montes Mythen y los que corresponden al grupo del Rigi, es gracioso y apacible, levantado hácia la mitad por los derrumbes de Goldau y algunas lomas pedregosas. En su primera parte, la mas cercana á Schwyz, yace en el fondo de la hoya el pequeño y muy gracioso lago de Lowerz, rodeado de planos inclinados y ondulosas colinas. El solitario laguito, por cuyas orillas giran dos caminos carreteros, y en cuyas claras ondas reposan algunos barquichuelos perdidos entre juncos á la vera de puertecitos que no carecen de gracia, mide apénas 5 kilómetros de longitud, como 2 y 1/2 de anchura y unos 18 metros de profundidad. Es uno de tantos juguetes de la hidrografía de Suiza, propios mas bien para encantar al viajero que para servir al comercio y la navegacion.
En el punto en que la gran mole del Rigi presenta su flanco oriental, haciendo frente al Rossberg, que se alza del lado opuesto como un monstruo descarnado, el valle tiene un aspecto de desolacion que acongoja, sobre todo por los recuerdos que despiertan los enormes y desnudos pedrizcos dispersos en el sitio que en 1806 ocupaba el pueblo ó aldea de Goldau. Hoy no existen allí sino una capilla, un hotel para los viajeros y algunas casas formando una calle, construidas en época reciente. Miéntras nos preparaban los caballos que debíamos montar para subir el Rigi, quisimos recorrer á pié, por entre rudas malezas, peñascos destrozados y hacinamientos desordenados de los restos del espantoso derrumbe, el teatro de desolacion que atestigua la catástrofe. Todavía encontramos algunas charcas de lecho calcinado, restos de las aguas del lago de Lowerz, que llegaba hasta allí y que fué violentamente colmado en parte por la caida súbita de un cuarteron del Rossberg.