Teníamos priesa de dirigirnos al hermoso hotel establecido sobre la márgen derecha del rio, en frente de la caída ó catarata, para donde partímos al momento mismo en un coche, reservando para el dia siguiente la inspeccion de la ciudad.
El hotel Weber, cuyo nombre es una poética reminiscencia de las obras de uno de los mas simpáticos artistas alemanes, tiene una situacion muy feliz para el viajero que desea admirar ese magnífico rasgo de la poesía suprema de la naturaleza. Trepado sobre un collado á mayor altura que la catarata, en medio de jardines y bosquecillos, domina completamente el abismo azul y trasparente, redondeado en forma de lago, en cuyo fondo se precipita el rio en deslumbradores torbellinos, como una borrasca de perlas y chispas de diamante. Habiendo llegado á las cuatro de la tarde, tuvimos la triple delicia de contemplar ese tesoro á la luz de la tarde, desde la ribera, y á la de la luna y del alba desde los balcones del hotel.
Desde el pié del collado en que nos hallábamos, sobre la orilla misma del rio, teníamos al frente un soberbio cuadro formado por la catarata y las riberas que le sirven de marco. A nuestra izquierda, es decir sobre la márgen derecha del rio, se destacaba sobre un collado de base rocallosa la masa caprichosa y desordenada de la pequeña villa de Neuhausen, que vive ensordecida por el estruendo de las ondas irritadas, y cuyos edificios se avanzan en parte sobre las rocas del raudal, ó trepan hácia la colina, ó se pierden de vista en el fondo del valle superior, á la sombra de algunos grupos é hileras de álamos blancos. A nuestra derecha, del lado opuesto del rio, se levantaba un enorme peñasco abrupto, como una fortaleza, dominado por el castillo de Lauffen, que le da su nombre aleman á la caída: y al pié de ese romántico edificio, siguiendo el curso del rio, giraba un alto y verde collado que iba á perder su graciosa curba en un horizonte estrecho de bosques espesos que dominan el cauce.
Al frente, en medio de las dos vigorosas líneas del marco, se ve el puente del ferrocarril casi saliendo de la negra boca del túnel, y debajo un enjambre de rocas desiguales y revueltas que comienzan el raudal, dislocan el movimiento de las ondas, se estrechan en un espacio de 100 metros y terminan en tres grandes peñascos de formas destrozadas y salpicados de matorrales, que forman una barrera de 15 á 20 metros de altura. Por sus espacios ó boquerones se precipita la enorme mole líquida, espumante, frenética, en chorros desiguales que se multiplican en numerosas cascadas, llenando el aire de nubes de chispas luminosas, retorciéndose en el vacío como legiones de boas diamantinos, azotando las rocas con desesperacion y hundiéndose en el vasto recipiente en remolinos sorprendentes cuyo estridor aturde, impone y hace enmudecer de admiracion…. Tal parece como si el noble y viejo Rin, tan glorioso y fecundo en la historia de Alemania, animado por la conciencia de un genio misterioso, sintiese al mismo tiempo la desesperacion de perder su unidad y su calma generosa en ese abismo de rocas que lo despedazan, y el remordimiento de interrumpir la comunicacion, sobre sus azules ondas, de pueblos hermanos por la lengua, la raza, las tradiciones y los intereses. Se diría que los Alpes, orgullosos de los magníficos horrores que guardan en su seno, han querido perseguir al Rin, el fruto de sus admirables neveras, atravesando en su curso un cordon de peñascos que les hagan recordar á los pueblos de las llanuras alemanas que el imperio de los gigantes graníticos de la Suiza alcanza hasta muy léjos de sus altísimas cascadas, sus picos formidables, sus torrentes coléricos y sus lagos románticos!
Sinembargo de la profunda impresion que nos causó tan bello espectáculo, confieso que no sentímos ese horror que experimentan en su presencia los excursionistas europeos que no han viajado en América. Por grandioso que sea el espectáculo de Lauffen, á causa del volúmen de agua principalmente, no tiene la horrible majestad de las grandes cataratas del Nuevo Mundo, mucho mas imponentes que las de Europa. Esos sublimes desórdenes de la naturaleza parecen exigir siempre en derredor un marco salvaje en armonía con la cólera del torbellino y la grandiosidad del abismo. Así, la caída de Lauffen nos pareció mas hermosa y poética que sublime y aterradora, á la luz del sol de la tarde y bajo los resplandores del crepúsculo matinal.
Pero durante la noche, cuando la contemplamos desde los altos balcones de nuestro aposento, á la luz melancólica de la luna, nos pareció de una hermosura imponderable. Era un espectáculo tan romántico, tan soberanamente triste y elocuente, que sentímos nuestras almas conmovidas hasta lo mas hondo y soñamos despiertos durante horas enteras.! Qué de misterios penetra y analiza el alma, excitada por el sentimiento de admiracion, en aquellos momentos en que Dios se revela en sus sublimes obras y ningún rumor humano se interpone en medio del Creador y el hombre, del corazon y la naturaleza! Entónces, soñando sin sentirlo y perdiéndose en un mundo de cavilaciones luminosas, el alma descubre mil verdades que el bullicio del mundo le habia ocultado,—verdades que brillan, que palpitan por decirlo así, lo mismo en la onda suspendida en el abismo y preñada de la luz de la luna, que en los senos oscuros de la roca y el bosque, y tanto en los maravillas del cielo como en los rumores de la brisa, las ecos del torrente y el sueño tranquilo de la naturaleza orgánica.
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El canton de Schaffhousen se compone de tres porciones aisladas y desiguales de territorio, sobre la márgen derecha del Rin, enclavadas en medio del gran-ducado de Báden y los cantones de Zuric y Turgovia, y con un área total de 300 kilómetros cuadrados. La mas considerable de esas tres porciones es la que tiene por centro á la ciudad capital. Aunque el Canton no carece de industria y de alguna explotacion mineral (particularmente de hierro) la agricultura es su mas importante elemento de riqueza, consistente en la produccion de buenos vinos, crias de ganados y corte de maderas. Casi todo el territorio proviene de adquisiciones hechas por compras verificadas por la ciudad de Schaffhousen en otros tiempos. La poblacion, casi totalmente calvinista, no excede de unos 35,700 habitantes, de raza alemana.
Ciudad libre imperial desde fines del siglo XI y dominando el país anexo, despues de haber vivido bajo la soberanía de un abad, Schaffhousen mantuvo hasta 1798 la constitucion semi-aristócratica que se habia dado en 1411. Su primera liga con los Cantones suizos, que le aseguró la independencia, tuvo lugar á mediados del siglo XV, pero su entrada definitiva á la Confederacion no se efectuó sino al principio del XVI. Los sucesos de 1798 produjeron la reforma de las instituciones que les negaban derechos á los paisanos; y, á pesar de la reaccion de 1814, el Canton está regido desde 1834 por una constitucion liberal y democrática, análoga en lo sustancial á las de otros cantones de gobierno popular representativo.
La ciudad de Schaffhousen, si no es bella según el gusto moderno, es sumamente curiosa por sus formas singulares, enteramente fieles á las tradiciones de la edad média. Bajo este aspecto es la ciudad mas interesante de Suiza. Cuenta unos 7,800 habitantes y está situada en un suelo onduloso á la márgen derecha del Rin, á corta distancia de la caída, lo que unido á sus murallas que la cercan en parte y van desapareciendo, le da un aspecto que no carece de gracia. Sus calles angostas y tortuosas, sus edificios de formas extrañas, cubiertos de frescos históricos ó religiosos y dominados por torreones salientes que proyectan sobre las calles sus balcones cerrados de la edad média, y otros pormenores análogos, le dan un aire de vetustez que contrasta mucho con el de casi todas las ciudades suizas. Por lo demas, Schaffhousen manifiesta con sus establecimientos públicos (entre ellos una biblioteca con mas de 20,000 volúmenes, y colecciones estimables) que donde quiera el genio suizo y el espíritu de emulacion son favorables al servicio público.