En cuanto á Basilea-Campaña, su condicion es particular. En otro tiempo todo el país dependia de la ciudad de Basilea, y esta y los pueblos de la Campaña vivian en lucha permanente. En 1832 se decretó la separacion, que se consumó al año siguiente, y desde entónces el Estado está dividido en dos medio-cantones que tienen sus constituciones separadas y gobierno independiente, representados por mitad en la Dieta federal. Basilea-Campaña, que comprende casi todo el territorio del antiguo canton (el de la izquierda del Rin), cuenta 51,773 habitantes, reformados en mas de sus cuatro quintas partes; es esencialmente manufacturero, sin perjuicio de su agricultura y comercio de tránsito, y es muy estimable por sus libres instituciones democráticas. Allí no hay culto oficial, no existe privilegio ninguno, y la libertad individual es tan completa como la igualdad política y social.
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CAPITULO XVII.
BASILEA Y LA SUIZA.
La ciudad de Basilea; situacion y panorama.—El medio-canton: su historia, sus instituciones, su industria y condiciones sociales.—Monumentos de la ciudad, institutos y costumbres.—Observaciones comparativas respecto de la Confederacion.
Basilea (llamada en frances Bâle y en aleman Basel) hace un juego muy particular con Ginebra, con la cual tiene muchos puntos de analogía. Ambas demoran á orillas de uno de los dos grandes rios que constituyen las bases del sistema hidrográfico de Suiza; ámbas son como las puertas de la Confederacion abiertas sobre las fronteras de Francia, en las dos extremidades de la region surcada por las cadenas del Jura ó sus contrafuertes; ámbas obedecieron en un tiempo á la dominacion de obispos y del imperio franco-burguiñon; ámbas vivieron la vida mas agitada, se distinguieron por su ilustracion y su riqueza, manifiestan en sus monumentos é institutos un alto espíritu de progreso, han sido fieles á la reforma religiosa (á cuyo influjo deben sus mayores ventajas), y se hacen notar por su genio altamente industrial y comercial y las grandes riquezas de sus numerosos capitalistas.
Hablar de Basilea es lo mismo, en rigor, que hablar del medio-canton da Basilea-Ciudad, toda vez que su territorio está reducido al que ocupa la ciudad sobre las dos márgenes del Rin, y su término circunvecino de jurisdiccion, que en su mayor parte está enclavado en el territorio del gran-ducado de Báden. Precisamente ocupa el vértice del enorme ángulo que describe el Rin, cuya direccion general de oriente á poniente desde Constanza hasta Basilea (que es la region central del gran rio) cambia allí repentinamente, torciendo en línea casi recta hácia el norte. El bajo Rin comienza, pues, en Basilea, y es allí que se halla el extremo superior de su gran navegacion, que mantiene tan valiosos cambios entre Suiza, Francia, los Países Bajos, los Estados occidentales de Alemania y otras naciones. La situacion de Basilea es, pues, sumamente feliz bajo el punto de vista comercial, y su panorama, aunque muy diferente de los de otras ciudades suizas, interesa al viajero y abunda en bellos pormenores artificiales. Sus fortificaciones, que en un tiempo la estrechaban, han desaparecido casi completamente para abrir campo á nuevos edificios, fábricas, almacenes y jardines, y á los rieles y trenes de los ferrocarriles.
Basilea, como casi todas las ciudades del principio de nuestra era y particularmente de la edad feudal, nació al derredor de un castillo fuerte (el de Basilia) en el curso del siglo V…. Su notable prosperidad data del siglo X, bajo la autoridad mixta de una serie de obispos. Pasando de la jurisdiccion suprema del reino de Borgoña á la del imperio germánico, vivió durante siglos en lucha constante contra los obispos y sus aliados los nobles, forcejando por asegurar su libertad y sacudir la dominacion eclesiástica. Su entrada á la Confederacion suiza (en 1501) y la adopcion de la reforma religiosa, la pusieron en posesion de su autonomía, agrandada con adquisiciones hechas en el territorio de Liesthal ó la Campaña, y el de la márgen derecha del Rin. Pero á su turno la burgosía ó clase media de ciudadanos dominó como privilegiada, oprimiendo á los paisanos, hasta que la revolucion francesa, en 1798, y luego el «Acto de mediacion», fundaron la igualdad democrática, La lucha sangrienta de 1833 redujo á Basilea á sus proporciones actuales, quedando el primitivo Canton dividido en dos entidades políticas independientas.
Basilea-Ciudad no se ha quedado atras de ningún canton progresista en materia de instituciones. Estas son liberales y hospitalarias; aseguran todas las garantías que puede necesitar un pueblo para ser lire y civilizado, y hacen de la democracia sincera la base fundamental de ese pequeño Estado que, siendo tan insignificante por su territorio y reducido á solo 41,300 habitantes, ejerce sinembargo una influencia muy considerable sobre toda la Confederacion y ocupa una posicion de primer órden entre las plazas industriales y comerciales del Rin.
Si las líneas de ferrocarriles que la ligan con el interior de Suiza y de Francia y con las comarcas alemanas y francesas del Rin, le dan á Basilea tan considerable movimiento, su industria propia y de concentracion y sus institutos de crédito y especulacion variada multiplican la animacion de la ciudad. Ademas de la actividad fabril que los capitales de Basilea alimentan en Basilea-Campaña y las comarcas vecinas, la ciudad misma es una vasta manufactura cuyos productos son de valor considerable, particularmente en cintas, hilados y tejidos de seda y algodon. Acaso algunos de los lectores pensarán que muchas de mis indicaciones acerca de la industria suiza son inoportunas en un libro de impresiones de viaje que puede parecer de carácter principalmente literario. Debo decir, sinembargo, que, así como ninguno de mis viajes ó excursiones ha sido asunto de diversion para mí, pues mi objeto principal ha sido el de adquirir conocimientos útiles, del mismo modo mis incorrectos apuntamientos no tienen por objeto entretener á mis lectores hispano-colombianos, sino hacerles, en la medida de mis fuerzas, un servicio provechoso. Estoy bien convencido de que en Hispano-Colombia se sufre un error al creer generalmente que solo Inglaterra y Francia, y en parte la Alemania del Norte, merecen grande atencion, como elementos de la gran masa de cambios ó especulaciones que subsisten y se van desarrollando entra el mundo europeo y nuestras jóvenes repúblicas. Hay en Europa dos pequeños Estados muy estimables en todos sentidos á cuyo comercio prestamos poca atencion (involuntariamente, sin duda) los Hispano-colombianos,—Estados que pueden ofrecernos mil ventajas, mediante un sistema de especulaciones directas, y cuyo trato nos conviene aun bajo el punto de vista político-internacional: tales son Bélgica y Suiza, cuyos productos tienen la triple ventaja de la solidez, la baratura y el buen gusto. Oportunamente haré resaltar esta verdad en cuanto á Bélgica; por ahora debo decir, con absoluta conviccion, en lo que respecta á Suiza, que si sus excelentes vinos del Rin y sus afluentes, sus relojes é instrumentos de Ginebra y Neuchâtel, sus tejidos delicados y elegantes de San-Gall, ó muy populares de Zuric, Basilea y otras ciudades, así como otra multitud de productos, fuesen suficientemente conocidos en Hispano-Colombia, se ganaría mucho con establecer relaciones directas, pues los mercados suizos no solo ofrecen productos buenos y baratos, y sus negociantes se distinguen por su probidad y puntualidad, sino que tambien los Hispano-colombianos tendrían un buen campo donde colocar ventajosamente mucha parte de sus metales preciosos, su algodon, su tabaco (que en Suiza no está sujeto á ningún monopolio) y otros muchos productos del continente Colombiano.