Pocas son por el mundo las criaturas que, hallándose con las encías provistas de dientes, se deciden a no morder, o reconocen que hay un placer más profundo que el de hincar los dientes, y es no usarlos.
Todos aquellos placeres que no vienen directamente y en sazón de los afectos legítimos, aunque sean champaña de la vanidad, son acíbar de la memoria.
Tiene el sueño pesado, en cosas de grandeza, y sobre todo en estos tiempos, el alma humana.
¿Qué es la música, sino la compañera y guía del espíritu en su viaje por los espacios?
Sólo los que persiguen en vano la pureza, saben lo que regocija y exalta el hallarla.
La conversación con las damas ha de ser de plata fina, y trabajada en filigrana leve.
Los estudiantes son el baluarte de la Libertad, y su ejército más firme.
Las universidades parecen inútiles, pero de allí salen los mártires y los apóstoles.
Una mujer sin ternura ¿qué es sino un vaso de carne, repleto de veneno?