La tierra está llena de espíritus. El aire está lleno de almas.
El que de su pueblo reniegue, de las propias alas de su cerebro y entrañas de su entendimiento sea, como un ladrón, privado.
Los que se limitan a copiar el espíritu de los poetas de allende, ¿no ven que con eso reconocen que no tienen patria, ni espíritu propio, ni son más que sombras de sí mismos, que de limosna andan vivos por la tierra?
Por cada siglo que los pueblos han llevado cadenas, tardan por lo menos otro en quitárselas de encima.
En este mundo no hay nada de verdadero más que la nobleza y la hermosura.
No es posible vivir en la tragedia perpetua, ni sin ella.
Contra la verdad, nada dura; ni contra la Naturaleza.
Un libro es estopa y espuma si no arranca naturalmente del carácter.
FIN