Las redenciones han venido siendo teóricas y formales: es necesario que sean efectivas y esenciales.
Ni la originalidad literaria cabe, ni la libertad política subsiste, mientras no se asegure la libertad espiritual.
El primer trabajo del hombre es reconquistarse.
Urge devolver los hombres a sí mismos; urge sacarlos del mal gobierno de la convención que sofoca o envenena sus sentimientos, acelera el despertar de sus sentidos y recarga su inteligencia con un caudal pernicioso, ajeno, frío y falso.
Sólo lo genuino es fructífero.
Sólo lo directo es poderoso.
Lo que otro nos lega es como manjar recalentado.
¡Asesino alevoso, ingrato a Dios y enemigo de los hombres, es el que so pretexto de dirigir a las generaciones nuevas, les enseña un cúmulo aislado y absoluto de doctrinas, y les predica al oído, antes que la dulce plática de amor, el evangelio bárbaro del odio!
Los buenos eslabones dan chispas altas.