Han de podarse de la lengua poética, como del árbol, todos los retoños entecos, o amarillentos, o mal nacidos, y no dejar más que los sanos y robustos, con lo que, con menos hojas, se alza con más gallardía la rama, y pasea en ella con más libertad la brisa y nace mejor el fruto.

Pulir es bueno, mas dentro de la mente y antes de sacar el verso al labio.

El verso hierve en la mente como en la cuba el mosto.

Saluda el sol y acata al monte.

¿Quién no sabe que la lengua es jinete del pensamiento, y no su caballo?

La imperfección de la lengua humana para expresar cabalmente los juicios, afectos y designios del hombre, es una prueba perfecta y absoluta de la necesidad de una existencia venidera.

El eco en el alma dice cosa más honda que el eco del torrente.

La vida humana no es toda la vida.

La tumba es vía y no término.

La mente no podría concebir lo que no fuera capaz de realizar.