La muerte es júbilo, reanudamiento, tarea nueva.

La vida humana sería una invención repugnante y bárbara si estuviera limitada a la vida en la tierra.

Del sufrimiento, como el halo de la luz, brota la fe en la existencia venidera.

El dolor conforta, acrisola y esclarece.

¿Qué es el poeta sino alimento vivo de la llama con que alumbra?

Más bella es la naturaleza cuando la luz del mundo crece con la de la libertad; y va como empañada y turbia, sin el Sol elocuente de la tierra redimida, ni el júbilo del campo, ni la salud del aire, allí donde los hombres, al despertar cada mañana, ponen la frente al yugo, lo mismo que los bueyes.

Tienen los pueblos, como los hombres, horas de heroica virtud, que suelen ser cuando el alma pública, en la niñez de la esperanza, cree hallar en sus héroes, sublimados con el ejemplo unánime, la fuerza y el amor que han de sacarlo de agonía; o cuando la pureza continua de un alma esencial, despierta, a la hora misteriosa del deber, las raíces del alma pública.

Suele el hombre en los grandes momentos, cuando lo pone por las alturas la nobleza ajena o propia, perder, con la visión de lo porvenir, la memoria minuciosa de lo presente.

Sombra es el hombre, y su palabra como espuma, y la idea es la única realidad.