La lisonja inútil del mundo acaba tal vez en la tumba.

No hay cuenta que no se pague en la naturaleza armoniosa y lógica; y para no llevar como una cadena al pie el deber desatendido, cúmplase el deber, por la ventaja mundana y moral que hay en cumplirlo, y llévese como título y como ala.

El mundo es patético, y el artista mejor no es quien lo cuelga y recama, de modo que sólo se le vea el raso y el oro, y pinta amable el pecado oneroso, y mueve a fe inmoral en el lujo y la dicha, sino quien usa el don de componer, con la palabra o los colores, de modo que se vea la pena del mundo y quede el hombre movido a su remedio.

Negarse y recogerse en sí, y huir de la necesidad del mundo, y adularle el poder, es el pálido oficio de las almas inferiores.

Ámese al hombre entusiasta y desinteresado.

VII
Del vol. "Nuestra América". (Primera Parte.)

VII

Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército.

Quien no sabe excusar y admirar, es ínfimo.