Todo el que posee en demasía una cualidad extraordinaria, lastima con tenerla a los que no la poseen.

Quien se da a los hombres es devorado por ellos...; pero es ley maravillosa de la naturaleza que sólo esté completo el que se da; y no se empieza a poseer la vida hasta que no vaciamos sin reparo y sin tasa, en bien de los demás, la nuestra.

Unos perciben la composición del detalle, y son los que analizan y como los soldados de la inteligencia; y otros descubren la ley del grupo, y son los que sintetizan y como los legisladores de la mente.

Abrirse, labrar juntos, llamar a la tierra, amarse, he aquí la faena.

Si se es honrado y se nace pobre, no hay tiempo para ser sabio y ser rico.

¡Cuánta batalla ganada supone la riqueza! ¡y cuánto decoro perdido! ¡y cuántas tristezas de la virtud y triunfos del mal genio! ¡y cómo, si se parte una moneda, se halla amargo, y tenebroso, y gemidor su seno!

Los románticos han pecado sólo por su caballeroso exceso de fidelidad a aquella época de renovación sublime.

El hombre, que lleva lo permanente en sí, ha de cultivar lo permanente; o se degrada y vuelve atrás en lo que no lo cultive.

A lo transitorio se esclavizan y venden los que no saben descubrir en sí lo superior y perdurable.

Hay hombres hechos, por su ruin natural, para que se acuesten sobre ellos.