Las repúblicas han purgado en las tiranías su capacidad para conocer los elementos verdaderos del país, derivar de ellos la forma de gobierno y gobernar con ellos.
Gobernante, en un pueblo nuevo, quiere decir creador.
En pueblos compuestos de elementos cultos e incultos, los incultos gobernarán, por su hábito de agredir y resolver las dudas con su mano, allí donde los cultos no aprendan el arte del gobierno.
La masa inculta es perezosa, y tímida en las cosas de la inteligencia, y quiere que la gobiernen bien; pero si el gobierno la lastima, se lo sacude y gobierna ella.
En la carrera de la política habría de negarse la entrada a los que desconocen los rudimentos de la política.
El premio de los certámenes no ha de ser para la mejor oda, sino para el mejor estudio de los factores del país en que se vive.
Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento, es el único modo de librarlo de tiranías.
La universidad europea ha de ceder a la universidad americana.
Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas.