Lo que escribe el dolor es lo único que queda grabado en la memoria de los hombres.
Vivir en la Tierra no es más que un deber de hacerle bien. Ella muerde y uno la acaricia.
Créese riqueza pública, protéjase el trabajo individual; así, ocupadas las manos, anda menos inquieta la mente.
La facilidad del trabajo es el principal enemigo de las revoluciones.
La tierra es la gran madre de la fortuna. Labrarla es ir directamente a ella.
De la independencia de los individuos depende la grandeza de los pueblos.
Venturosa es la tierra en que cada hombre posee y cultiva un pedazo de terreno.
Toda muerte es principio de una vida.
Para hacer poesía hermosa, no hay como volver los ojos fuera: a la Naturaleza; y dentro: al alma.
Sólo para hacer el bien la fuerza es justa.