Lo que tiene razón de vivir trae consigo tal pujanza, que no hay preocupación de escuela, ley hostil o capricho pasajero que lo ahogue.

Cuando existen para un suceso causas históricas, constantes, crecientes y mayores, no hay que buscar en una pasajera causa ínfima la explicación del suceso.

El soldado de fila no ve nunca los ensueños de gloria o deleites de sacrificios que iluminan o enternecen, en la hora del combate, los ojos del capitán.

A la larga, todo pueblo saca ventaja, por la fama que asegura y respeto que inspira, de haber sido heroico;... así como queda para befa y mote cuando tarda en serlo.

El poeta debe callar su dolor hasta la hora sublime en que el verso tallado en él busca salida, despedazando las entrañas, para consolar la pena de los hombres con la poesía misma que la pena inspira.

La mente tiene, como la Naturaleza, sus leones pavorosos, sus tigres felinos, sus zorras aprovechadas y sus pájaros que vuelan y ven de alto.

Cada cosa, en sí, es suma y clave del conjunto de las cosas.

El que lleva la belleza en sí, ¿cómo creerá en lo feo del Universo?

Padecer es un deber, y, acaso, una necesidad de los poetas.