Sólo los pueblos pequeños perpetúan sus guerras civiles.
Como bueno, caballo contra caballo, se dirimen las contiendas que arrebata al dictamen de la razón la ferocidad del hombre.
Culminan las montañas en pico y los pueblos en hombres.
El silencio es el pudor de los grandes caracteres.
La queja es una prostitución del carácter.
Aquel que es capaz de algo y muere sin que le haya llegado su hora, muere en calma, que en alguna parte le llegará. Y si no llega, bien está; ya es bastante grande el que es capaz de serlo.
En una República, un hombre que no vota es como en un ejército un soldado que deserta.
En el egoísta hay más personalidad, visible al menos, que en el desinteresado; pero sólo en el desinteresado hay verdadera grandeza.
Denuedo vence a denuedo.