La América ha de promover todo lo que acerque a los pueblos, y de abominar todo lo que los aparte.

Las puertas de cada nación deben estar abiertas a la actividad fecundante y legítima de todos los pueblos.

Las manos de cada nación deben estar libres para desenvolver sin trabas el país, con arreglo a su naturaleza distintiva y a sus elementos propios.

Los pueblos todos deben reunirse en amistad y con la mayor frecuencia dable, para ir reemplazando, con el sistema del acercamiento universal, por sobre la lengua de los istmos y la barrera de los mares, el sistema, muerto para siempre, de dinastías y de grupos.

IX
Del vol. "Norteamericanos".

IX

Se pelea mientras hay por qué, ya que puso la naturaleza la necesidad de justicia en unas almas, y en otras la de desconocerla y ofenderla.

Los bravos olvidan.

Se nota, después de las guerras, que los que olvidan menos son los menos bravos, o los que pelearon sin justicia y viven en el miedo de su victoria.

Pueblos hay y gentes, de oro por fuera, que son una cueva de duendes insomnes por dentro.