El decoro encalla donde la intriga sale ilesa.
Donde se plantan pudres no hay que esperar olores.
El que viola el derecho, la paz y la independencia de la casa ajena, es como un bandido y rufián de las naciones, a la que lo de cesárea y omnipotente no quitaría la mancha de criminal y de villana.
Quien ha sabido preservar su decoro sabe lo que vale el ajeno, y lo respeta.
El talento la naturaleza lo da y vale lo mismo que un albaricoque o una nuez; pero el carácter no; el carácter se lo hace el hombre; y con su sangre lo anima y colora, y con sus manos lo salva de tentaciones que, como sirenas, le cantan; y de riesgos que, como culebras, lo vahean.
El carácter sí es motivo de orgullo, y quien lo ostenta, resplandece.
Como mármol ha de ser el carácter: blanco y duro.
¿Qué es, por desdicha, la política práctica, más que la lucha por el goce del poder?
El lenguaje es humo cuando no sirve de vestido al sentimiento generoso o la idea eterna.