Domina a los hombres el que aparenta servirlos, y tiene más seguro el mando aquel que no deja ver que lo desea, ni lastima la ambición, orgullo o decoro de sus émulos con el espectáculo de su presunción o soberbia.

Dos que han pecado juntos, son eternos amigos.

Cuando todas las noblezas se han obscurecido en el hombre, aún es capaz de la pasión de amigo, y se encarniza en ella, como para probarse que no es enteramente vil.

Si hay algo sagrado en cuanto alumbra el Sol, son los intereses patrios.

No hay viles mayores que los que miran exclusivamente los intereses de la patria como medios de satisfacer su vanidad o levantar su fortuna.

Jamás debe apartarse de los cuidados públicos, ni en los momentos de mayor paz, la gente honrada.

No debe abandonarse por descuido lo que habrá de reconquistarse luego a gran costa.

No hay furia mayor que la de los caudillos rivales de un mismo partido.

Hay pocas cosas en el mundo que sean tan odiadas como los hipócritas.