Las agudas en consonante no mudan sino por razón de pronunciación: la d en t, la z en s; la v y la j, al quedar como finales por supresión de la vocal que las sigue, en u y en ll; la n se suprime, no sólo al ser final en el castellano, sino al quedar como tal por supresión de la vocal que con ella formaba sílaba; algunas veces, en especial en las desinencias en en, se cambia por m.
El diptongo ie en voces que sólo tienen e en su original latino, pierde la i al valencianizarse; verbigracia:
Cælum. . . . . Ciel. . . . . . . . Sèl.
Ferrum. . . . . Hierro. . . . . Fèrro.
Fel. . . . . . . . Hiel. . . . . . . Fèl.
Infernus. . . . Infierno. . . . Infèrn.
Nepos. . . . . . Nieto. . . . . . Net.
Pes. . . . . . . . Pie. . . . . . . . Pèu.
Petra. . . . . . Piedra. . . . . Pedra.
Semper. . . . Siempre. . . . Sempre.
Tempus. . . . Tiempo. . . . . Temps.
Terra. . . . . . Tierra. . . . . . Tèrra.
Asimismo el diptongo ue se transforma en o al valencianizarse en las voces castellanas, cuya raíz latina es también en o; v. gr.:
Bonus. . . . . . Bueno. . . . . . Bò.
Corpus. . . . . Cuerpo. . . . Còs.
Foras. . . . . . Fuera. . . . . . Fòra.
Hortus. . . . . Huerto. . . . . Hòrt.
Novus. . . . . Nuevo. . . . . Nòu.
Orphanus. . Huérfano. . . Órfe.
Ovum. . . . . . Huevo. . . . . Óu.
Populus. . . . Pueblo. . . . . Pòble.
Solum. . . . . Suelo. . . . . . Sòl.
Debemos advertir que estos cambios de los diptongos ie y ue en e y o ocurren también en los tiempos de ciertos verbos castellanos que se encuentran en iguales condiciones etimológicas que las voces anteriormente citadas; v.gr.:
Adverto. . . . . . Advierto. . . . . . Advertisc.
Refert. . . . . . . . Refiere. . . . . . . Referís.
Sentit. . . . . . . . . Siente. . . . . . . . Sent.
Consolor. . . . . . Consuelo. . . . . Consòle.
Torques. . . . . . Tuerces. . . . . . . Tòrses.
Moriar. . . . . . . Muera. . . . . . . Mòrga.
En lo relativo á pronunciación no se eche en olvido lo que ya hemos dicho en otras partes:
Que las sílabas ge, gi, cambian en che, chi;
La j en voces de origen latino en ll; (en las de origen árabe en ix);
Las sílabas za, ce, ci, zo, zu, en sa, se, si, so, su;
Sus inversas az, ez, iz, oz, uz, en as, es, is, os, us;
La d final, y algunas veces en medio de dicción, en t;
La h inicial en f;
La l inicial en ll;
Y que la n final tiene gran tendencia á eclipsarse.
Con estas reglas, pero sin llevarlas á la exageración, puesto que hay muchas excepciones, creemos hay lo suficiente para que pueda orientarse una persona de buen criterio en la adaptación á nuestra lengua de las voces castellanas procedentes del latín.
¿QUOUSQUE TANDEM?...[(39)]
Á los escritores valencianos
Ustedes quizá se enojarán, y lo sentiré; pero yo creo que ha llegado ya la hora de decir la gran verdad; y como esta verdad no puede decirla ninguno de ustedes, porque todos han pecado, es preciso que venga á arrojar la primera piedra alguien que ni sea escritor, ni lo haya sido, ni pueda llegar á serlo nunca: ¿y qué más da que ese alguien sea yo ó cualquier otro tan pobre de facultades y esperanzas como mi oscura persona?
Y esta verdad, que todos ustedes tienen en el pecho, pero que nadie se atreve á manifestar, es la siguiente: