Recordarsen ó enrecordarse lleva también dicha partícula, en virtud de esa lógica intuitiva del pueblo que comprende que también este verbo indica translación, no física, pero sí intelectual.
Dur y portar la llevan como prefijo cuando son reflexivos; endurse, emportarse: también suele llevarla riure, enriures.
Advertencia importante: cuídese de no confundir esta partícula que en realidad es un adverbio de lugar, con el pronombre demostrativo en que muchas veces se une también á los reflexivos, como cuando decimos: me’n mencharía una lliura (de esto ó aquello); se’n ha begut dos gòts (de algún líquido que se sobrentiende).
CAPÍTULO VI
DEL PARTICIPIO
Muy poco hay que decir del participio valenciano en cuanto á sus diferencias del castellano: los activos terminan en ant ó ent, siendo iguales en ambos géneros; pero no se emplean sino los que el uso ha convertido enverdaderos adjetivos; como amant, escrivent, pasient, etc.
Los pasivos terminan en at cuando pertenecen á verbos de la primeraconjugación, en ut los de la segunda y en it los de la tercera; para el femenino se les añade una a, pero mudando la t final en d; como cansat, cansada; venut, venuda; partit, partida; esto es lo propio y gramatical, y así se hace en todo el reino en lo que se refiere á los de la segunda y tercera; pero en los de la primera, los femeninos en ada, el pueblo ha suprimido la última sílaba [(18)], y ya no se dice cansada, sino cansá, en toda la extensión de las tres provincias, salvo en muy contadas poblaciones que quizá sean las fronterizas á las comarcas que hablan en castellano.
¿Debe admitirse esta modificación en el lenguaje escrito? Opinamos que al menos en el estilo serio conviene conservar la forma ada; en el festivo ó ligero tal vez no sea posible ni conveniente, dada la universalidad de la pronunciación en á aguda.
Los participios que no terminan en at, ut ó it, son irregulares; poco hemos de decir de ellos, pues los hemos estudiado ya con bastante extensión al tratar del verbo.
Aunque hay verbos que tienen dos participios, uno regular y otro irregular, los segundos sólo se usan ya en calidad de adjetivos verbales y nunca se emplean para formar los tiempos compuestos: decimos, por ejemplo, quedá buit ó estava sòlt; pero no, s’ha buit ó s’havía sòlt, sino s’ha buidat, s’havia soltat.
Hay participios pasivos que tienen en ciertos casos significación activa; como agrait, el que agraix; callat, el que calla.