No mes ó numés.-Puede traducirse por apenas, tan solo ó solamente; pero en la mayoría de los casos no alcanzan de mucho estas voces su fuerza de expresión.
Arréu.- Tiene dos acepciones bastante diferentes entre sí: la primera puede traducirse por de cualquier modo, sin orden ni concierto; por ejemplo: les còses no se fan tan arréu, hiá que mirarse més en elles; en esta acepción suele á veces esta voz hacer oficios de adjetivo (común á masculino y femenino); v. gr.: No sigues tan arréu; no seas tan desordenado ó tan dejado. En la segunda acepción significa algo parecido á sucesivamente, sin interrupción ó sin excepción alguna; es decir, sin solución de continuidad aritmética ó geométricamente; v.gr.: En este carrer totes les cases arréu son de llauradors; es decir, sin exceptuar una: ¿Còm has venut la taròncha, triada ó arréu?; es decir, ¿escogida ó toda contada? En el comercio de fruta se llama también taròncha arréu á la que se transporta sin envase, ó sea á granel. El antiguo adverbio castellano arreo, hoy inusitado, creemos que debió ser la verdadera traducción de éste.
Malbé.- No se usa sino acompañado del verbo fer (hacer); fer malbé significa desperdiciar, maltratar, estropear ó echar á perder algo.
Chens.- No tiene equivalente en castellano; sin embargo suelen usarse en el lenguaje familiar dos frases adverbiales que lo representan con bastante propiedad; estas son ni gota y ni pizca, es decir, nada absolutamente de una cosa determinada; v. gr.: No queda chens d’aigua. -¿Y vi ne queda? –Tampòc ne hia chens. En ciertas frases, en vez de significar nada, debe mejor traducirse por algo; v. gr.: ¿Be tens chens de tabaco?, es decir, ¿tienes algo ó alguna cantidad de tabaco?
Cuando modifica verbos, adverbios y adjetivos es intraducible; el francés goulte y el italiano iota pueden representarlo en algunos casos, y en otros point du tout y niente affatto; es decir, el nada absolutamente español. Ejemplos: no’t vullc chens; no está chens llunt; no es chens grasiós.
Amuntó, bònacòsa.- No son sinónimos; no pueden, en la mayoría de los casos, usarse indistintamente estos dos adverbios, y sin embargo, á ambos debe aplicarse cuanto vamos á decir.
En castellano, después de mucho y muchísimo, ya no hay más; pero en valenciano tenemos los dos adverbios de que tratamos, los cuales, siendo en ciertos casos sinónimos de molt y moltísim, les superan otras veces en expresión y dan á la frase una fuerza que aquellos no alcanzan en manera alguna. La frase adverbial á montones y los adverbios italianos via y á iosa y el francés á joison quizá puedan dar una idea bastante aproximada de ellos. Bònacòsa es á veces sinónimo de pròu (bastante), pero recarga algo más la frase: verbigracia: Bònacòsa de treball m’ha costat; bastante trabajo me ha costado. Pero cuando se conoce la fuerza expresiva de amuntó es al modificar á otros adverbios y adjetivos; por ejemplo: amuntó alt: muy alto, en gran manera alto; amuntó llunt: muy lejos, excesivamente lejos: debe notarse, sin embargo, que amuntó nunca significa demasiado; para esto tenemos el adverbio masa. Bònacòsa nunca modifica adverbios ni adjetivos.
Ben.- Adverbio de cantidad ó aumentativo muy usado; se antepone á los adjetivos y les da más fuerza que mol, ó sea muy; v. gr.: Parla ben clar; que estiga ben ple: (traducción literal: Habla bien claro; que esté bien lleno).
Be.- Adverbio dubitativo, también de uso continuo como el anterior, pero siempre en principio de oración; v. gr.: ¿Be vòls vindre? ¿Be hu dirás? ¡Be se’n haurá anat!, etc. En todos estos casos tiene la frase igual sentido, lleve ó no el adverbio; pero de aquel modo resulta mucho más expresiva: es quizá este monosílabo, más que un adverbio, una partícula expletiva.
MODOS ADVERBIALES
Son tan abundantes las frases adverbiales, que sería tarea muy larga tratar aquí de su uso y equivalencia en castellano: para ello consúltense los Diccionarios de nuestra lengua, que en ellos, y no en las gramáticas, es donde realmente ha de estudiarse su apropiado empleo.