Conjunciones causales.- Suelen emplearse las siguientes: per, perque, pues, pues que, ya que, supòst que, per això.

Conjunciones continuativas.- Pues, aixina que, igualment.

Conjunciones comparativas.- Còm, aixina, aixina còm, be còm.

Conjunciones finales.- Pera, per, en fi, per fi, á fi de que.

Conjunciones ilativas.- Conque, pues, luego, per consiguient.
Las conjunciones puix y donchs, muy usadas antiguamente, se han sustituído hoy por la castellana pues en todo el reino.

CAPÍTULO X
DE LA INTERJECCIÓN

Las interjecciones propiamente dichas son poco más ó menos en valenciano las mismas que en castellano: ¡ah! ¡oh! ¡ay! ¡oy! ¡huy! ¡eh! ¡bah! ¡ca! ¡hola! ¡ojala! etc.: en cuanto á las demás palabras que siendo en realidad nombres, verbos ú otras partes de la oración suelen usarse como interjecciones, es tan grande su número y tal su variedad, que es imposible indicarlas: así, para llamar la atención de alguien, decimos: ¡che! ¡chica! ¡dòna! etcétera, etc.; para denotar admiración usamos estas mismas y las de ¡Válgam Deu! ¡Mare de Deu!: con éstas y ¡Deu meu! expresamos el dolor y la aflicción [(20)]; para dar ánimo ó prisa, decimos, ¡vinga!, ¡vacha!, ¡au!, ¡amunt!, ¡avant!, ¡apresa!, etc; para aprobar ¡be!, ¡bo!, ¡molt be!, ¡bueno! y otras; para detener ó arrear las caballerías, ¡sò!, ¡aixa!, ¡arre!, ¡au!, y un sonido particular que puede representarse por tc y que se articula uniendo y separando rápidamente del extremo derecho del paladar el borde de la lengua correspondiente al mismo lado: como este sonido tenemos algunos otros en los que, aunque parezca raro, sólo entran consonantes, como el que solemos emplear para demostrar indiferencia ¡ps!; el que usamos paraimponer slencio ¡chs!; el que sirve para llamar á alguien ¡cht! y algunos otros.

CAPÍTULO XI
FIGURAS DE DICCIÓN

Es el valenciano una lengua que á causa, sin duda, de los muchos años que está en absoluto á merced del pueblo sin que nadie se haya ocupado en dar reglas para su uso, es tan propensa al empleo de las figuras de dicción, que aunque muchas de ellas fueron indudablemente vicios en su origen, hay que tomarlas hoy como tales, dada la generalidad de su empleo.

Tenemos en primer lugar en este caso la serie innumerable de las palabras terminadas en ada, en las cuales hemos suprimido la casi totalidad de los valencianos la última sílaba, transformando por tanto su antigua desinencia en la moderna en á aguda: esto se ha hecho no sólo con los participios femeninos, según dijimos al hablar de ellos, sino con toda clase de voces sean sustantivos ó adjetivos, pues decimos troná, galtá, casá, etc.