Se usa la raya para anunciar en los diálogos el cambio de interlocutor y evitar la repetición de dijo, respondió, etc.

Las dos rayas sólo se emplean actualmente en las copias para denotar que en el original se pasa á párrafo distinto.

ADVERTENCIA FINAL

Aunque haya tenido la suficiente paciencia para estudiar con detención y cariño cuanto hasta aquí llevamos escrito, no crea, sin embargo, el joven que aspire á escribir bien el valenciano, que lo tiene ya todo hecho; no es bastante, en efecto, saber cuándo se ha de emplear una letra y cuándo otra; no basta colocar los acentos en los casos y en los sitios que la ortografía enseña; es necesario, además de todo esto, y aun antes que ello, elegir bien las palabras que sean netamente valencianas y separarlas debidamente no haciendo una de dos, ni dos de una sola.

Porque lo que ocurre actualmente con el valenciano escrito, no ha ocurrido jamás en ninguna lengua literaria del mundo, y estoy seguro de que se han de resistir á creerlo quienes no hayan leído escritos valencianos; que hombres que escriben correctamente en castellano, escriben su lengua propia como pudiera escribirla el soldado ó el labriego menos letrado.

Léase, en comprobación de esto, cualquier publicación valenciana del grupo popular, desde las obras de Escalante, hasta los llibrets de falla, pasando por El cuento del dumenche, El Palleter, La Troná y demás periódicos, comedias y sainetes, y se verá que escritores á quienes les caería la cara de vergüenza si se les probara que habían escrito en castellano: man dicho, ó mean dicho, teas caído, lotro día, y otras incorrecciones por el estilo, escriben á todas horas en valenciano, que es su lengua propia, man dit, tos caigut, latre día; trabucan los pronombres posesivos hasta el punto de emplear indistintamente masculinos y femeninos; y estampan al pie de la letra barbaridades del vulgo, como: pos, sensia, antenimeni, astirar; porque escribiendo en valenciano, no hay en esta tierra quien se avergüence de nada.

Tampoco es motivo de temor para quien estima su reputación literaria, el escribir el valenciano como lo hablan los muchachos aragoneses dependientes de comercio al cabo de unos meses de trato con sus parroquianos de la huerta; es decir, empleando palabras castellanas, más ó menos valencianizadas; abra el lector, en prueba de esto, el último semanario valenciano que haya llegado á sus manos y de seguro que tropieza en seguida con los verbos crusar, redondechar, rellampaguechar, fijar, despejar, y sustantivos, adjetivos y participios, como: cuadro colgat, trache dominguero, envolt, lujo, renombrat, temblores, desalient, bastant, espejisme...

Cuídese, sin embargo, de caer en el extremo contrario al huir de este escollo, pues lo mismo se peca por carta de menos que por carta de más; y si es malo abusar del castellanismo, no es mejor inclinarse al catalanismo, y, sobre todo, al catalanismo afrancesado que está hoy de moda, hasta el punto de saltar por encima del nosaltres, el papalló y el aixecar, para llegar hasta el nombre, el embaumar y el amusant; que á esto se ha llegado también en escritos valencianos.

Es preciso, pues, tener todo esto muy presente y no dar el espectáculo lamentable de que los mismos que pretenden pasar por restauradores y cultivadores de la literatura valenciana, sean los que consciente ó inconscientemente hagan lo posible para convencer á todo el mundo de que los valencianos, no sólo no sabemos escribir nuestra lengua propia, sino que ni siquiera sabemos hablarla.

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VOCES DE ESCRITURA DUDOSA