Esto no obsta para que preste, con el presente libro, un importante servicio á nuestra Valencia, por el cual de todo corazón le felicito.

TEODORO LLORENTE.

Ortografía Valenciana Clásica
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INTRODUCCIÓN

Como ya he dicho varias veces, y en especial en el prólogo de mi Gramática Valenciana Popular, siempre he creído que por circunstancias especiales de la literatura valenciana debe ésta disponer de dos gramáticas diferentes: la clásica ó literaria y la popular.

Han pasado catorce años desde que publiqué aquella obra, y aunque en ella invité á «quien tuviera autoridad para ello» á escribir la gramática literaria, esta es la hora en que nadie se ha decidido á hacerlo, y continúa la anarquía entre los escritores valencianos, y aumenta la indecisión entre los jóvenes que desean escribir en su lengua materna, sin que nadie les tache de incorrectos, y permanece el valenciano literario en un statu quo imposible de conservar, sin más regla ni guía que el capricho de cada cual.

Por ello, pues, y en vista de que no hay un atrevido, individuo ó corporación, que cargue con el trabajo de poner diques al desbordado río de la literatura valenciana, me decido yo hoy á ello.

No trato, sin embargo, de escribir una gramática completa, sino una parte de ella tan sólo, la ortografía; aquello, por lo demás, sería inútil, puesto que la analogía y la sintaxis deben ser y son, en realidad, exactamente iguales en el lenguaje popular y en el literario, y me vería obligado en consecuencia á copiar aquí literalmente lo que ya escribí en mi Gramática Valenciana Popular; no así la ortografía, pues si bien en lo relativo á los signos de puntuación pueden servir las mismas reglas en ambas gramáticas, no ocurre lo propio en lo que se refiere al uso acertado de las letras, verdadero caballo de batalla indócil hasta ahora en absoluto á todo intento de imposición de freno por parte de los gramáticos valencianos.

Es muy común oir decir á más de cuatro seudoeruditos que los escritores antiguos valencianos hacían muy poco caso de la ortografía y escribían una misma palabra de diferentes modos, sin atender á reglas, y esto no es verdad, dicho así tan en absoluto; lo que ocurría entonces era lo que ocurre ahora, no ya en el valenciano, sino en el castellano y el catalán; ocurría, en primer lugar, que había escritores, escribientes y tipógrafos que sabían ortografía y cuidaban de ella, y otros que, ó la ignoraban en más ó en menos, ó no ponían atención al escribir; en segundo lugar, que la ortografía se iba modificando como ahora y como siempre, según las ideas, las convicciones y aun los caprichos de los primates y de los maestros que se iban sucediendo en las alturas de la literatura y de la cátedra, y en tercero, que había entonces, y hay ahora, y habrá siempre, lo mismo en ortografía que en toda clase de enseñanzas, desde la teología hasta el arte de cocina, puntos en que todos están conformes y puntos en que hay distintas maneras de ver la cosa; así, por ejemplo, escriben hoy unos en castellano harmonía, subscriptor ó viaje y otros armonía, suscritor ó viage, pero no hay nadie que escriba hombre sin h ni España con ella.

A marcar vamos, pues, tales diferencias en esta obra, y, como consecuencia de ello, á fijar lo dogmático y á discutir lo opinable.