Filipinas

Su Presente y Porvenir

El desconocimiento que en España se tiene de cuanto respecta al Archipiélago filipino es grande, como igualmente se puede asegurar que los enormes perjuicios que por este concepto sufre la prosperidad nacional, están en razón directa de esta lamentable ignorancia.

Pero en lo que se acentúa más y más el parecer erróneo que con calculado interés se propala en nuestro país por los que de ello resultan beneficiados, es de cuanto se refiere á la población indígena; conceptuación que sentada por una célebre carta del Padre San Agustín desde fecha remotísima, mantiene en nuestro pueblo la errónea creencia de que el indio es holgazán, inepto y refractario á toda idea de cultura.

En España es ingénito el creer que nobleza obliga, y nosotros, que en larga residencia en aquel Archipiélago hemos podido apreciar las ambiciones de progreso que laten en aquel pueblo tan vejado y deprimido, consideramos que por lo que al interés público conviene, estamos obligados á emprender en primer lugar una razonada defensa del pueblo filipino: defensa que creemos justificadísima, puesto que en la conciencia de todos está la certeza de que hasta el momento en que los sucesos de las Carolinas hicieron reverdecer, aunque sólo fuera de modo fugaz, los recuerdos de nuestras colonias Oceánicas, el hablar de Filipinas fué siempre cosa nueva y peregrina, ¡tanto era el olvido en que se las tenía!

¿Quién entonces hubiese vaticinado que sobre ellas pudieran fundamentarse hoy importantes problemas políticos, capaces de dar solución á los gravísimos conflictos del socialismo, que la miseria desarrollada en las más ricas de nuestras provincias, levanta pavoroso amenazando destruír el equilibrio social?

¿Quién que allí tuvieran origen gravísimas cuestiones internacionales, que como el conflicto alemán tan directamente interesaba á la honra de la patria?

¿Quién, por último, pudo precaver que llegase día, que no estaba tan lejano, en que el comercio, la industria y aun la producción de la península, pudiese encontrar en aquellos 300.000 km., poblados por ocho millones de habitantes, un mercado nacional capaz de suplir á los onerosos de los países europeos?