El barbudo, sabucot y otros, parecidos á los cuclillos, que nunca abandonan los bosques.

Las gallináceas son abundantísimas y están representadas por inmenso número de variedades.

La más notable es el tabon, que vive siempre próximo á las playas donde deposita sus huevos para la procreación; ésto lo ejecuta de un modo muy original. Empieza por escarvar en la arena un hoyo bastante profundo, donde va depositando los huevos; cuando tiene hecha la postura, valiéndose de las alas y andando para atrás, vuelve la arena á su posición primitiva, hasta formar un montón muy parecido á los que se encuentran en las carreteras para conservar la grava. Cuando el pollo sale del huevo, atraído por el canto de la madre, se vuelve con las patas hacia arriba y empieza a escarbar hasta salir de su encierro.

En estos animales todo es particular y raro; con ser su tamaño mucho menor que una gallina, los huevos, que son exquisitos, tienen más volumen que los de una pava.

Los labuyos ó gallos silvestres, de menor tamaño que los domésticos, son muy numerosos y abundan en los bosques.

Palomas.—La llamada curucuru, con la cabeza color púrpura.

El gura ó pichón coronado y el batobato dongon, de mucho tamaño y variado plumaje.

La de puñalada, que recibe este nombre por la mancha roja que ostenta en el pecho, y las de orejón y de anteojos.

El balor, muy semejante á la torcaz de España.

La tórtola, bato-bato munti y otras, todas de muy variados colores, desde el blanco ceniciento al negro; son de carne blanca, muy agradable al paladar.